martes, 7 de julio de 2015

EL 24 DE MARZO DE 1976, LOS ARGENTINOS FUIMOS DESPOJADOS DE UN GOBIERNO CONSTITUCIONAL ELEGIDO POR EL PUEBLO



La fórmula Perón – Perón ganó por más del 50 % de los votos.

La muerte del General Perón trajo aparejado que la continuidad histórica de nuestra revolución recayera en manos de Dña. María Estela Martínez de Perón, heredera indiscutible de la Conducción del Movimiento Nacional Justicialista.

¿Cuál era el pecado cometido por aquel gobierno, nacional y popular, que conducía la compañera Isabel Perón?

Los datos económicos de la Deuda Externa alcanzaban en el año 1975 los 7800 millones de dólares, deuda que se origina en 1966 durante el gobierno de Onganía, finalizando el período militar con cuatro mil ochocientos millones de dólares.

Desde el Proceso de Reorganización Nacional a la fecha (1976-2015), la deuda asciende a 200.000 millones de dólares.

¿Qué otro mal aquejaba? ¿Orientar la educación universitaria hacia el pensamiento para la construcción de un Estado Nacional?

¿Proceder sin debilidad frente al terrorismo nacional e internacional poniendo en juego la vida de muchos argentinos de bien y sus fuerzas de seguridad?

Las FF.AA., custodios de nuestro territorio y el cuidado del pueblo argentino, fueron las que trataron de poner punto final a la guerrilla apátrida por orden de la Señora Presidente, pero no estuvieron a la altura del compromiso en cuanto a lealtades se trata, ni el respeto por la voluntad popular.

¿De quién eran las órdenes para un nuevo modelo de Dominación Económica y Social utilizando la violencia?

La democracia es una bella historia que, curiosamente, se desestabiliza cuando se pone como objetivo el crecimiento de la Nación y de su pueblo, y se la protege cuando existen operaciones de despojo económico y de explotación del hombre por el hombre.

Los movimientos nacionales no suelen ser tenidos en cuenta para mejorar su estructura política y de representación, porque ellos atentan contra los intereses internacionales, y cuando éstos corren serios riesgos, se imponen a través de la violencia, la mentira, la demagogia y la desestabilización permanente, ayudados, a su vez, por sectores con formación sinárquica que tienen por función mantener el control de las reglas de juego internacionales, aún mediante el mal uso de la democracia partidocrática.

El peronismo hoy vive en el corazón de la gente, pero su única referencia es la vida misma, el día a día, en un marco de cordura buscando su bienestar, el cual cada vez es más difícil de lograr.

La falta del cultivo de la Doctrina Nacional y la ausencia del trasvasamiento generacional detuvieron el crecimiento político con bases puestas en nuestro pasado, alterando los roles sociales del presente y poniendo en riesgo el futuro, en un mundo que se avecina con profundos cambios.

La continuidad política institucional del Peronismo, sin duda alguna, era la organización del Movimiento Nacional, en donde “Para un argentino no hay nada mejor que otro argentino”, tal la consigna, y crecer en base a las soluciones argentinas para resolver los problemas argentinos.

La aceptación de las Reformas del Estado y la entrega del patrimonio nacional auspiciada por Carlos Saúl Menem, Eduardo Duhalde y Domingo Cavallo, y apoyada por el sindicalismo convertido en S.A., asestaron un duro golpe al pueblo argentino mediante eslóganes mentirosos que traicionaron nuestra doctrina, prédica permanente del General Perón, Eva Perón e Isabel Perón.

El destino quiso que Eduardo Duhalde, demócrata cristiano, fuese Presidente de la Nación de facto merced a un golpe institucional urdido muy a la usanza de los golpes militares en los cuales estábamos acostumbrados e inspirados por obra y gracia de los pensamientos liberales.

Otras ideologías contemporáneas y aggiornadas, tales como el gramscismo, el Foro de San Pablo, la Socialdemocracia, las teorías de la globalización y otras, marcaron en nuestra sociedad contradicciones de y en todos los órdenes como también en todos los sectores, dejando vacíos muy difíciles de llenar y produciendo desinterés y apatía en la población por la política. Todo ello, ha estado motivado por la infinidad de desaciertos consumados a diario por los que tienen la responsabilidad de resolver los problemas presentes.

Kirchner es producto de la continuidad no peronista y de la destrucción permanente de los hombres que siguieron a Perón, contando a su favor el vaciamiento de los jóvenes respecto de los principios de nuestra doctrina.

La familia Kirchner, Menem, Duhalde, Alfonsín y la gran familia argentina de políticos oportunistas que no exigieron las acciones correspondientes por el derrocamiento del gobierno constitucional en 1976, agacharon la cabeza aceptando y reclamando a los futuros gobiernos por los terroristas asesinos que ellos representaban siendo funcionarios que los acompañaban, con importantes antecedentes que son de dominio público y con bastante material gráfico, fílmico, grabaciones, etc.

La Justicia no fue Justicia, pues la hubo para unos y no para otros, profundizando la división de los argentinos.

Sin unidad nacional no habrá pacificación posible.

Nada ha sido casualidad en los últimos 50 años en la Argentina.

La miseria y la pobreza ha sido el mejor negocio para la acción política, ahí están los votos de los que pretenden representar, y no les interesa el crecimiento, la armonía y la belleza de los valores de la comunidad.

El equilibrio del conocimiento, que forma nuestra identidad como argentinos y que nos enseña los rincones de nuestra madre tierra, la Patria, que es donde aprendemos a defender nuestros intereses y recursos, lamentablemente se encuentra en baja al presente. Hoy es enorme la juventud que ni estudia ni trabaja.

El proceso de desmalvinización, producido por los distintos gobiernos y la ideología impuesta por todos los sectores parasitarios y panfletarios, fueron dividiendo las opiniones de un modo innecesario porque los hombres que brindan su vida por su tierra son Héroes.

La solución a los problemas vitales del hombre y su familia hoy no existen, por lo que el camino siempre es más duro y con menos probabilidades de ser transitado, así como el trabajo es complejo conseguir y la vivienda sigue siendo otro imposible.

La salud colapsada, sin insumos y sin profesionales idóneos aumenta nuestras debilidades.

La seguridad que todos sabemos no existe, sumado a la complejidad del narcotráfico y las complicidades políticas, policiales, judiciales, empresariales y la marginalidad existente, nos hace un país indefenso fronteras adentro y debilita nuestras fronteras afuera.

El crecimiento de una categoría social perniciosa que no está involucrada con la fe, la vida, los valores, y sí lo está, en cambio, con la destrucción del Estado, la globalización cultural, la falta de empatía por el otro, la ausencia del sentir de ser hijo de esta tierra, la falta de identidad nacional y, por último, la falta de grandeza para realizar una Nación para la felicidad de todos, hace que nuestro futuro sea incierto y para nada dispuesto a un cambio cultural.

La acción electoral no produce cambios sino eslóganes marketineros, que conducen con el tiempo a la defraudación de aquellos a quienes pretenden representar.

Los resultados están a la vista, por cuanto la indisciplina, las ambiciones desmedidas, la falta de conocimientos y de formación, la pretensión de conducir lo que no se conoce -ni en el marco internacional ni nacional-, la falta de objetivos y de proyectos hace que vayamos transitando un camino harto peligroso.

La falta de criterios en 50 años en nuestra cultura nacional nos hace caminar por el abismo.

Por ello, el Movimiento Cívico para la Cultura Nacional, a través de su Mesa Directiva y siguiendo sus postulados y principios, sostiene:


1.- Reconocer a la Señora Isabel Martínez de Perón, como única conductora del Movimiento Nacional Justicialista, como prenda de paz y unidad de todos los argentinos.

2.- Promover la continuidad histórica de la Doctrina Nacional y su actualización, a la vez que su difusión por todos los medios.

3.- Los pilares de nuestra construcción futura para todos los argentinos, serán la Comunidad Organizada y el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional.

4.- Rechazar todo modelo antinacional, denominado de inclusión social basado en políticas de origen internacional, siendo originadas en el campo de la sinarquía internacional.

5.- Rechazar el Partido Justicialista por no representar la voluntad del pueblo argentino y de los peronistas enmarcados en la doctrina inspirada en el Tte. Gral. Juan Domingo Perón, Eva Perón y María Estela Martínez de Perón.

6.- Prohibir símbolos, banderas, escudos, y todo aquello que nos representen en el peronismo en locales que no respondan a la Doctrina Nacional y a las manifestaciones precisas del General Perón, Eva Perón e Isabel Perón.

7.- Proponer una desafiliación masiva del Partido Justicialista (PJ).


8.- Establecer pautas para que los compañeros desechen a dirigentes que, por el solo hecho de participar, se aparten de las consignas nacionales, de “Para un argentino no hay nada mejor que otro argentino”.

jueves, 2 de julio de 2015

UN VOLANTE DE 2004... (A PROPOSITO DE LA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES DE LA UBA)



En mi época universitaria, recuerdo haber cursado una materia allá por fines de 2004 en la sede histórica y central de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, la misma que se ubica en la calle Marcelo T. de Alvear 2230, Capital Federal. Como cada vez que iba a cursar, los delincuentes izquierdistas que allí hacían política repartían volantes por doquier: un día, exaltando la lucha que se daba en la República Checa por parte de unos empleados de vaya uno a saber qué fábrica que los había dejado cesantes; otro, sobre una medida “revolucionaria” que había tenido lugar en la órbita del Ministerio de Propaganda, Subgerencia de Informes Capitalistas, de Cuba; y, otro, sobre la “Guerra Civil de la Guerra Civil Española” (juro que el título era ese), documental casero que se iba a exhibir plagado de imágenes inéditas.

Como he leído en las redes sociales, lo que siempre movilizó a las izquierdas (sean de la tendencia o matiz que fueran) ha sido el corrimiento de los límites de lo que ellos denominan “modo de vida burgués”, término en el cual incluyen, desde luego, los principios de la religión, del patriotismo y de todo aquello que consideran “retrógrado”, fascista” o “antiguo”. Su visión de la vida es constructivista, lo que les da vía libre para trastocar y ‘reconstruir’ lo que proviene del orden natural. Así, mantienen desde el origen del marxismo (mediados del siglo XIX) una frenética carrera en por de una novedosa y subvertida visión del mundo y la humanidad. Unas veces, llevadas a cabo mediante la violencia y otras por medio de reformas graduales (por caso, el socialismo o la socialdemocracia). Y siempre atacan dos cuestiones básicas: el capital (del que, curiosamente, viven sus dirigentes) y la cultura. Sobre esta última, hemos visto el principal y más formidable ataque, modificando, para ello, el concepto que se tiene por tal. En filosofía, se dice que la cultura popular pierde su condición de tal cuando deviene en vulgaridad, que es lo que el presente nos muestra. Además, claro, el capital aplica su cizaña cuando aprueba una convivencia pacífica y atenuada de la ‘lucha de clases’ con el inevitable y consecuente distanciamiento entre las pautas culturales de las altas esferas y las del pueblo.

Lo soez, en esta subversión imperante, es un valor, no un disvalor, y entonces nada podría ya escandalizar, ni el que en una universidad se entreguen volantes como este de noviembre de 2004, como que tampoco se muestre sexo explícito –tamizado bajo el rótulo de “arte”- en los corrillos de sus claustros. Y como la decadencia no tiene fondo, siempre se estará en este sentido más y más decadente aún. De aquella propuesta de tener una universidad formadora de propias ideas emanada de una cultura hispánica y otra aborigen (pensamiento peroniano, al fin), de la que nace lo criollo, lo nacional, el presente nos avasalla con una borrasca fangosa que nada tiene que ver con nuestra estirpe americana.



Por Gabriel O. Turone