domingo, 9 de noviembre de 2025

SOBRE EL DOCUMENTO MASONICO QUE NOMBRA A JUAN PERON

 



Como una supuesta novedad, la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, a través de su Gran Maestre, Pablo Lázaro, había anunciado la exhibición, por primera vez, de una serie de documentos en los que quedaría explicitada la membresía de algunos presidentes de la Nación en la Masonería. Ello en el marco de la edición de la <<Noche de los Museos>> que tuvo lugar el 8 de noviembre de 2025. 

Así las cosas, unos días antes, durante una entrevista que le hicieron a Lázaro por el canal de TV del portal Infobae, se dio a conocer la Solicitud de Ingreso a la Masonería de Raúl Ricardo Alfonsín, efectuada en Paraná, provincia de Entre Ríos, el 10 de septiembre de 1974, y un documento masónico en el que aparecía mencionado Juan Domingo Perón, y que se lo envía la Masonería Italiana el 27 de abril de 1958. 

En cuanto al documento de Alfonsín, ese sí resulta novedoso, pero no así la condición de masón del ex presidente de la Nación que asumió en 1983, por cuanto el investigador Patriota José Maguire, en la década de 1980, reveló un documento donde se señalaba que Alfonsín se había iniciado en la Logia Teodoro Herzl Nº 402 que llevaba la firma probatoria del entonces Gran Secretario General, el Grado 33º Luis San Luis, cuya firma iba acompañada con la Estrella de David. Lo que indicaba ese documento es que, una vez aceptado su ingreso a la Masonería, Raúl Alfonsín ostentó el Grado 14º de Gran Elegido Perfecto y Sublime Masón. En cuanto a su Solicitud de Ingreso, eso sí ha sido toda una novedad que recién ahora vio la luz. 

EL DOCUMENTO MASONICO DEL GENERAL 

En cuanto al documento masónico que nombra a Juan Domingo Perón, al mismo se lo tiene como <<el que prueba que fue masón>>, pero sin siquiera analizarlo. Como toda pieza documental, hay que leerla. Allí, en principio, no se expresa ninguna bienvenida del ex presidente argentino Perón a dicha internacional, y encima se trata de una misiva que le fue dirigida a él en abril de 1958, es decir, cuando Perón se encontraba en condición de ex mandatario y como exiliado político que vivía en Ciudad Trujillo, República Dominicana. Al no observarse ninguna “solicitud de ingreso” o respuesta de Perón por tan “amable gesto”, ya aquí comienzan a perfilarse las primeras dudas de autenticidad. 

Luego, leemos que la misiva está dirigida a:

 

<<S.E. il Generale Prof.Dott. JUAN PERON 33.י.

Sovrano Gran Commendatore e Gran Maestro Onorario, a Vita della Massoneria

Universale del Rito Scozzese Antico e Accettato.>>

 

De lo anterior, el hecho de que se nombre a Perón como <<Soberano Gran Comendador e Gran Maestro HONORARIO>>, ese es otro punto que deslegitima totalmente el hecho de que aquél haya sido masón, porque la entrega de grados de modo honorífico se los puede dar u otorgar a cualquiera, aún sin que el propio homenajeado lo sepa. Para ilustrar esto último, debemos mencionar que el Rotary Club Argentina, primos hermanos de los masones, le otorgan el título de <<Presidente Honorario>> a todos los ciudadanos que acceden a la primera magistratura de la República Argentina. Es algo así como un título <<Honoris Causa>> como los que dan las universidades a ciudadanos distinguidos: algo simbólico sin mucha trascendencia. 

EL DOCUMENTO, ¿ES UNA NOVEDAD? 

Emilio Corbière (1943-2004), reconocido masón, investigador, abogado, profesor universitario y autor de obras sobre la Masonería y el ocultismo, ha sido consultado por Juan Carlos Iglesias y Claudio Negrete, autores de “La Profanación. El robo de las manos de Perón” (Editorial Sudamericana, 2002, p. 102), acerca de la relación entre Perón y los masones, afirmando lo siguiente: 

“En el libro La masonería política y sociedades secretas en la Argentina, del historiador y periodista Emilio Corbière, se confirma que la masonería argentina niega que el general Perón haya sido un miembro formal y activo de la logia. La única vinculación que encuentra el autor entre la masonería y Perón está relacionada con un DOCUMENTO que publicó la revista Noticias el 12 DE JULIO DE 1997 acerca de los bienes y los archivos que había dejado Perón y que quedaron bajo la custodia del dirigente peronista Mario Rotundo. Se trata de una carta de la Masonería Universale del Rito Scozzese Ant.e Acc. Supremo Consiglio del 33º de ultimo grado. Unico regolare leggitimo, per l’Italia e sue dipendenze, firmada por el Soberano Gran Comendador Caetano Taranto y otros nombres del Gran Secretario y del Gran Guardasellos ilegibles. El texto fue dirigido a Perón cuando estaba exiliado en República Dominicana, y Corbière dice que el documento tiene poca trascendencia. Se relatan aspectos de los comicios electorales en Italia de aquellos años y le solicitan a Perón colaboración financiera para la campaña de candidatos presuntamente masones. 

“El historiador averiguó sobre esta logia en la masonería de Buenos Aires, pero le fue negado cualquier tipo de vinculación. Del texto se desprende que el “Grado 33” ES HONORIFICO y que se le pudo haber dado a Perón en su calidad de presidente argentino, SIN CEREMONIAS NI CUMPLIMIENTO DE RITUAL ALGUNO. En la misma carta italiana figura junto a otros presidentes de la época: el salvadoreño José María Lemos y los dictadores Anastasio Somoza, de Nicaragua, y Carlos Castillo, de Guatemala. Corbière consultó en Italia los orígenes de esta logia. Le explicaron que en 1908 se separó del Gran oriente un pequeño núcleo para apoyar la enseñanza religiosa en las escuelas. De este grupo, irregular y espurio, según el Gran Oriente italiano, procedería la logia que le habría dado estado masónico a Perón.” 

Pasando en limpio, el documento ya había sido revelado en 1997…pero se lo presenta como una “novedad” en 2025, y, además, al ser un título honorífico lo mismo no guarda seriedad ni mucho menos. A propósito, el criollo Juan Manuel de Rosas le había otorgado una gran cantidad de “títulos honoríficos” a uno de sus bufones, el llamado Eusebio de la Santa Federación. Así, toda vez que llegaba un diplomático o personalidad de la política local a la residencia San Benito de Palermo, el Restaurador primero mandaba al personaje de marras para que le dé la bienvenida, ocasión en la cual, si lo ameritaba, Eusebio le enrostraba al visitante todos los “títulos” que Rosas le había dado, que eran unos cuantos: 

“Gobernador de la Provincia, Majestad en la Tierra, Conde de Martín García, Señor de las Islas Malvinas, General de las Californias, Conde de la quinta de Palermo de San Benito y Gran Mariscal de la América de Buenos Aires.” 

Para ir terminando, los masones, seguramente en su afán de limpiar su oscura imagen, pretenden, como desde mediados de 2005, salir a la comunidad y endilgarse, en medio de la distracción actual, a varios declarados antimasones como si lo fuesen, tal el caso de José Artigas, “El Chacho” Peñaloza y el mismo Perón. Y ello, como una forma de mostrarse ante sus detractores como seres que adhieren a causas populares y masivas, folklóricas y hasta tradicionales. Los enemigos de la doctrina peronista y de su creador, Juan Perón, desean sin embargo tenerlo de su lado, y apelarán a las mentiras más mendaces para colocarlo como “uno de los suyos”, tomando por estúpidos a los propaladores de tales falacias que, sin un mínimo de indagación y averiguaciones, las desparramarán por los cuatro costados para seguir minando la cosmovisión nacionalista argentina de raigambre católica. 

 

Gabriel O. Turone

MOV. CIVICO PARA LA CULTURA NACIONAL

sábado, 25 de octubre de 2025

REIVINDICACION DE UN CUADRO PERONISTA DE LA DIPLOMACIA: JUAN CARLOS PUIG



Rosarino nacido en el año 1928, el Dr. Juan Carlos Puig, abogado, profesor universitario y diplomático de fuste, ha sido de esos funcionarios omitidos y olvidados de la historia del Movimiento Nacional Justicialista (MNJ) por haber revistado en el Ministro de RR.EE. de nuestro país durante la presidencia del odontólogo Héctor J. Cámpora (mayo a julio de 1973).

Puig tenía vastísimos y bien ganados pergaminos para haber alcanzado el máximo escalafón de la política internacional argentina. Se graduó de Abogado en la Universidad Nacional del Litoral (UNL) en 1950, y luego prosiguió estudios parisinos hasta alcanzar el doctorado en Derecho (1954). Más tarde, en la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos, perfeccionó su formación académica por durante tres años en materia de leyes. Regresó a las fuentes cuando, casi a fines de los años 50 se especializó en Doctor en Diplomatura por la UNL. 

Como se dice por ahí, Puig llevó a altos grados de eficiencia la formación de genuinos “hombres de Estado” para que actúen en la diplomacia criolla, desde que, en 1963, se crea el Instituto de Servicio Exterior de la Nación (ISEN) de la que Puig fue uno de sus más entusiastas impulsores. El antecedente inmediato ocurrió en 1948, durante el primer gobierno de Juan Perón, a través de la entonces creada Escuela de Diplomacia. 

En los poco más de dos meses que fue Canciller argentino, el doctor Puig abrió negociaciones de largo plazo –aunque no las pudo desarrollar por la renuncia de Cámpora- con Gran Bretaña para la recuperación de las islas Malvinas, y también, aplicando la Tercera Posición doctrinaria del justicialismo, comenzó a tejer alianzas diplomáticas con los países ubicados tras la Cortina de Hierro del bloque comunista que dominaba la Unión Soviética (URSS). 

Durante el acotado plazo en que manejó las relaciones exteriores del país, Puig trató de impulsar una visión realista y autónoma desde un país periférico, como la Argentina, para ir ganando posiciones dentro del contexto mundial de las naciones. En 1973 le fue otorgada, por España, la Gran Cruz de la Orden de Isabel La Católica, aunque tal distinción puede perder credibilidad si se tiene en cuenta que, entre otros, le fue impuesta también a José López Rega y Raúl Lastiri. 

El 13 de julio de 1973, con la renuncia a la presidencia de Héctor Cámpora, también lo hace, casi en pleno, su equipo ministerial, entre ellos el doctor Juan Carlos Puig. El reemplazante de éste ha sido el Dr. Alberto Vignes, integrante Nº 1782 de la Logia Masónica Propaganda Due (P-2), la misma a la que pertenecieron José López Rega (Código H 15.77), César De la Vega (Código E 17.77, Nº 1802), el almirante Emilio Eduardo Massera (Código E 18.77, Nº 1755), Raúl Alberto Lastiri (Código E 19.77) y otros. 

Desde un año antes de que Puig fuera Canciller (1972), dirigió el Departamento de Política Exterior del Consejo de Planificación del Movimiento Nacional Justicialista (CPMNJ), donde tuvo por colaboradores a diplomáticos de la talla de Héctor Alberto Flores, Mario Cámpora, Roberto Julio Pini Ledesma, Juan Archibaldo Lanús, Carlos Pérez Llana, Carlos Tecco, etc. Recordemos que el CPMNJ fue una usina de ideas, o think tank, formado en 1970 para preparar el terreno para un futuro gobierno peronista, cuyo objetivo principal era la de formar cuadros técnicos y continuar, de alguna manera, con la aplicación de políticas parecidas a los planes quinquenales desplegados entre 1947 y 1955.[1] 

En cuanto a la diplomacia, a la caída de Puig y la llegada de Vignes, así también sobrevino la obligada renuncia de varios de los estrechos colaboradores del primero. Uno de ellos fue Roberto Pini Ledesma, quien fue presionado por el ministro Vignes para que dejara –renunciara, en verdad- al servicio exterior de la República hacia fines de noviembre de 1973, pasando a revistar al año siguiente en Presidencia de la Nación junto a José Francisco Figuerola (hijo), otro eyectado de la Cancillería por el nombrado Vignes. 

Puig quedaría relegado y, a partir de abril de 1976, forzado a exiliarse en Caracas, Venezuela, donde continuó volcando todo su saber con la publicación de obras relativas al derecho y la soberanía nacional, alcanzando desde 1952 hasta 1986 una docena de trabajos, entre los que se destacan: Principios de derecho internacional público americano (1952); La Antártida Argentina ante el derecho (1960); De la dependencia a la liberación (1973); Relaciones Internacionales (1975); y, Malvinas y el régimen internacional (1983). 

Juan Carlos Puig, olvidado pero activo intelectualmente, morirá en la capital venezolana el 5 de marzo de 1989.     

 

Mesa Directiva

MOV. CIVICO PARA LA CULTURA NACIONAL


[1] El CPMNJ se dividió en Departamentos que fueron creados para desarrollar todos los aspectos y sectores de una nación, a saber: Política Interior, Defensa y Seguridad Nacional, Política Exterior, Asuntos Sociales, Vivienda y Urbanismo, Salud Pública, Demografía, Deportes, Trabajo y Seguridad Social, Asuntos Económicos, Industria, Ciencia y Tecnología, Energía, Minería e Infraestructura.

sábado, 18 de octubre de 2025

80 AÑOS DEL DIA DE LA LEALTAD, ¿DE QUE LEALTAD?



Ayer, 17 de octubre, se cumplieron 80 años de lo que, en la introducción de mi obra Tradicionalismo y Folklore en el Nacional Justicialismo (Edición del autor, 2022) di en llamar “la última gran épica nacional”. Y eso, sencillamente, porque desde hace 80 años no se ha dado ninguna otra con tanta repercusión ni trascendencia como aquella. Con el tiempo su proclamación se fue apagando, olvidando y tergiversando hasta su total desmemoria y confusión.

Hay inolvidables responsables de tamaña traición, y bastarían unos pocos ejemplos –de muchísimos- para no olvidarlos nunca. Desde la irrupción democrática de 1983, moldeada, a gusto, desde la Secretaría de Estado norteamericana, la desmovilización y desideologización del peronismo hay que endilgársela, sí o sí, al delincuente Carlos Saúl Menem, padrino de todos los actores políticos que vinieron a posteriori con el resultado que vemos al presente.

Pero para entender semejante descomposición, hay que tener en cuenta el borrón que se hizo de los fundamentos doctrinarios legados por Juan Perón, fundamentos sin los cuales el peronismo no solo ha quedado sin alma sino sin tradición. Anoté, muy modestamente:

“El extravío hasta ahora irreparable de la hermosa doctrina fundada por el teniente general Juan Domingo Perón se debe al abandono paulatino que ella hizo –a través de sus hombres- del tradicionalismo, instancia que permitió la disolución de los lazos sagrados entre el pueblo y la clase dirigente, convirtiéndose, el primero, en una masa atomizada, extraviada e informe, y la segunda en una corporación desarraigada, corrupta e insensible.”[1]

Lo que tenemos, tras ocho décadas del 17 de octubre de 1945, es una <<sociedad desorganizada>>, mas no una comunidad organizada que ha sido el fin último de la práctica doctrinaria del peronismo. Y ahí están las disoluciones a la vista: un pueblo atontado, empobrecido, alienado, masificado e infecundo versus una clase dirigente enriquecida, elitista, embebida de pautas culturales provenientes de los lobbies y resguardadas por grupos financieros supranacionales.

 

En el caso convocante, la doctrina fue usurpada en sus símbolos, en sus conceptos, en sus banderas históricas y en su folklore de genuina raigambre pueblerina. Pues, en lugar de dejar que sea el pueblo, a través de sus hombres de trabajo, el que ocupe los estamentos para dirigir un gobierno de genuina representatividad popular, fue el poder privado, a través de ardides como el engaño, la trampa, la corrupción, la tropelía, la ventaja y el negocio vil, el que terminó rompiendo el tejido social y la armonía de clases. Pues, a río revuelto, ganancia de pescador, o, como decía Fierro, “si entre los hermanos se pelean/ los devoran los de afuera”. 

Una vez, Menem le explicó a su hija, Zulemita Menem, por qué se consideraba un <<pragmático>> y no un <<traidor>>: “¿Sabés por qué lo derrocaron a Perón. Porque se enfrentó con la Iglesia, con el capital nacional y extranjero, con los Estados Unidos y con Inglaterra. Yo no voy a cometer el mismo error. ¿Qué voy a hacer? Voy a arreglar con todos esos poderes”.[2] Vean ustedes si eso no es traición a la patria, más allá de responder a tal o cual postura política. 

Hace muchos años que la política se terminó fusionando con el narcotráfico, engendro surgido bajo el sistema democrático y que dio lugar al mote de <<narcopolítica>>. Sin lugar a dudas, la figura de Alberto Eduardo Duhalde quedó signada como iniciadora en ese miserable fenómeno que, por abarcar a toda la clase dirigente, nunca fue combatido con la seriedad y el profesionalismo que merecen. Ni siquiera fue molestada la narcopolítica, y todo sigue como si nada. El 22 de agosto de 2003, Néstor Carlos Kirchner halagaba a Duhalde en estos términos: “Es un honor que esté hoy aquí sentado como uno más, entre el pueblo. Usted se merece esto [la gente vitoreaba su nombre]. Duhalde, no olvidamos su capacidad estratégica…”. Pueblo atontado versus dirigentes elogiándose. 

Claro, se dirá al leer lo anterior: ‘Néstor decía eso una vez que Duhalde le dio todo su aparato político, etc., etc., etc.’. Bueno, digamos entonces que Kirchner apoyó la candidatura presidencial de la fórmula Duhalde-Ortega para las elecciones de 1999, estando presente el santacruceño el mismo día del lanzamiento, el 25 de julio de 1998, cuando se congregaron 2 mil personas en el gimnasio del Club Parque Central de la ciudad de Neuquén capital. Allí se los vio, aplaudiendo de pie, eufóricos, a Néstor y Cristina Kirchner, a metros del escenario donde estaba el entonces Gobernador bonaerense. 

La doctrina peronista quedó totalmente barruntada en las mazmorras, y sino ¿por qué nunca más se hicieron eco los que usurparon el justicialismo de la Ley Nº 20.771 de Prohibición de Estupefacientes, sancionada el 26 de septiembre de 1974 bajo el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, y que penaba la producción, venta y/o tráfico de drogas? 

80 años del Día de la Lealtad. ¿De qué lealtad?

 

Gabriel O. Turone

MOV. CIVICO PARA LA CULTURA NACIONAL



[1] Turone, Gabriel O. “Tradicionalismo y Folklore en el Nacional Justicialismo”, Edición del autor, 2022, p. 11.

[2] Iglesias, Juan Carlos y Negrete, Claudio. La Profanación. El robo de las manos de Perón, Editorial Sudamericana, 2002, p. 112.

miércoles, 8 de octubre de 2025

INTRODUCCION A UN PROXIMO REPORTAJE REALIZADO A ROBERTO PINI LEDESMA


En el barrio de San Cristóbal, en Capital Federal, nos introdujimos en el antiguo pero sólido edificio que muestra, desde su hall, una visión espectacular de la plaza “Martín Fierro”, lote que en el pasado perteneció a la fábrica metalúrgica Vasena donde, en el año 1919 se produjo una indiscriminada matanza de obreros que reclamaban un sueldo digno que nunca llegaba. 

Fuimos a visitar al diplomático y cofundador del Movimiento Cívico para la Cultura Nacional (MCCN), Roberto Julio Pini Ledesma, quien nos recibió con total pleitesía y nos contó, grabador en mano, algunas vivencias de sus épocas en el invicto palacio San Martín, sus contactos con el teniente general Juan Domingo Perón, su participación en el retorno definitivo de junio de 1973 y algunas anécdotas más de esos años de esperanza y violencia desmedida. 

Ese reportaje llegará en formato de video en un canal que, para tal efecto, estamos creando en el portal Youtube, a nombre del MCCN, una plataforma y escuela de doctrina que, tomando lo mejor y más noble de la tradición cultural argentina, funda su existencia en la construcción de un nuevo sistema que reemplace, de modo definitivo, a la vetusta democracia partidocrática que nos ha hundido hasta los putrefactos subsuelos del infierno. Centralizando su existencia en el rescate de los valores católicos y patrióticos que nos dieron identidad y personalidad, y permitiendo que sus componentes humanos se lancen a la conducción de aquellas esferas donde se sientan aptos y hábiles para interpretarlas y bajarlas con docencia a la comunidad. 

Pini Ledesma fue diplomático desde 1968 y hasta el 26 de noviembre de 1973 cuando, por decisión del ministro de Relaciones Exteriores, Dr. Alberto Vignes, masón integrante de la Logia Propaganda Due (P2), desobedeció una orden del Dr. Vicente Solano Lima –por entonces, Secretario General de Presidencia de la Nación- quien se empeñaba en sostener en el cargo al compañero Pini Ledesma, quien ostentaba la Categoría 15 dentro del organismo aludido. El siguiente destino de Pini Ledesma fue en la Secretaría de Presidencia de la Nación hasta el año 1975, cuando una nueva interna, ya en tiempos más belicosos, le volvió a impedir su continuidad dentro del último gobierno justicialista que ha dado la patria.

En nuestro próximo posteo, pues, se publicará el reportaje que irá acompañado de imágenes de Roberto Julio Pini Ledesma de cuando fue funcionario en la Cancillería argentina y donde evocará el rol que le cupo cuando Perón arribó al aeródromo de Morón, el 20 de junio de 1973, gracias al aviso salvífico de Solano Lima. De esa jornada, es la fotografía que muestra a Pini Ledesma (en círculo amarillo) al lado de Perón, y cerca de José López Rega e Isabel Perón, en la portada del diario “Clarín” del 21 de junio del año de marras.

 

Mesa Directiva

MOV. CIVICO PARA LA CULTURA NACIONAL

jueves, 27 de marzo de 2025

EL APRA, EL NARCOTRAFICO Y EL IMPERIALISMO NORTEAMERICANO



De primeras aparentes buenas intenciones, la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) fundada por Víctor Raúl Haya de la Torre, primero en México en mayo de 1924, y más tarde, en septiembre de 1930, en Perú, sin embargo tuvo groseros desvíos al finalizar la Segunda Guerra Mundial y, ya de modo decadente, con el suicidio por corrupto de uno de sus hijos dilectos, el ex presidente Alan García, en 2019. Nos referiremos a los años de la segunda mitad de la década de 1940.

Decía el nacionalista peronista, y ex partidario de la APRA, don Alberto Daniel Faleroni, que la primera gran avanzada que existió contra el gobierno surgido en nuestro país el 4 de junio de 1943, y tonificado, más tarde, el 17 de octubre de 1945, es decir, el peronismo, tuvo como primera manifestación continental la organización de la llamada Junta Americana para la Defensa de la Democracia (JAD), que tenía su epicentro en Santiago de Chile. Pero como esta entidad era de carácter expansionista, sus estamentos lo conformaban dirigentes políticos de todo el espectro ideológico de las izquierdas y las derechas.

En Chile, para el caso, eran miembros de la JAD Eduardo Frei padre -católico- y el luego presidente marxista Salvador Allende Gossens. En suelo argentino, adscribía el socialista Alfredo L. Palacios, en Venezuela estaba Rómulo Betancourt, quien hizo buenas migas con el neoliberal Ronald Reagan sobre el crepúsculo de sus años, y la lista continúa con varios representantes más. El eje sobre el cual giraba la actuación de la JAD era el combate total y solapado contra el gobierno justicialista de Juan Perón, verdadero nacionalismo que había tenido un gran impacto al establecer los principios de la <<Tercera Posición>> ideológica, traducida en: ni yanquis ni marxistas. 

Financiados por Wall Street y los negocios turbios que acompañan a la dictadura internacional del dinero, la JAD captó a antiguos líderes del proclamado antiimperialismo, como Víctor Haya de la Torre, quien, hasta la finalización de la Segunda Guerra Mundial (1945) sostuvo una organización política que había visto la luz en tiempos de los famosos movimientos de liberación nacional. 

Aunque la APRA de De la Torre tenía entre sus filas gente proveniente -no toda- de la izquierda marxista moderada, lo cierto es que ni bien cae Berlín corre su fundador a ponerse, solícito, bajo las órdenes del imperialismo norteamericano. Dice Faleroni: 

📝 “Haya de la Torre que escribió sus mejores obras contra la dominación yanqui, que soportó largos destierros y amargas persecuciones -de todo resulté testigo porque fui uno de sus cercanos colaboradores hasta que se “marxistizó”, así como lo fui del general Sandino y de Pedro Albizú Campos-, un buen día se fue a EE.UU., comió con Mr. Braden y… comenzó a fraguar revoluciones, motines y conspiraciones, con vistas -después de 1945- a producir una nueva situación política continental, que eclipsara a Perón y al justicialismo. Así fue como Haya de la Torre se pasó al bando contrario.” 

De lo antedicho, adjuntamos una nota del 10 de julio de 1945 del periódico argentino “Noticias Gráficas” donde arrecian las críticas al APRA, en el sentido de que la fuerza política de Haya de la Torre “había olvidado su lucha antiimperialista, sobre todo contra la política de Estados Unidos”, pues, “El señor de la Torre señaló que ha sido ese país el que modificó su política desde el advenimiento del presidente Roosevelt”. El elogio se lo dispensaba el dirigente peruano a Franklin D. Roosevelt, masón y presidente de los EE.UU. a la vez que uno de los arquitectos del Nuevo Orden Mundial surgido tras la Conferencia de Yalta (febrero de 1945). 

Después, el desvarío y las traiciones de Víctor Haya de la Torre tomaron caminos siniestros, dado que hacia fines de los años 40 del siglo XX tuvo por aliado y amigo a un narcotraficante llamado Eduardo Balarezo, de quien adjuntamos otra nota periodística en la que se lo nombra como hombre de negocios en suelo norteamericano. ¿Y quién era este Balarezo? Fue un contrabandista de cocaína que financió, por entonces, a Haya de la Torre en su aventura golpista del 3 de octubre de 1948, cuando incitó una acción política subversiva en el puerto de El Callao, Perú, para que luego, en 1950, todo concluyera con el general Manuel Odría, anterior aliado de la APRA, persiguiendo a sus integrantes y quedándose en el gobierno por largos años. 

Como se añade en la nota del 20 de agosto de 1949, Balarezo, el narcotraficante amigo de Haya de la Torre se financiaba con dólares estadunidenses a través del envío de paquetes que eran enviados hacia los EE.UU. desde Perú, y por el cual Balarezo recibía “mil dólares” por cada uno de ellos. Así, esgrime la nota del diario “Noticias Gráficas”, 

📰 “Balarezo, su esposa y tres niños se embarcaron en un barco de guerra peruano en El Callao, con la ayuda de un amigo, Víctor Haya de la Torre, jefe del partido aprista. Balarezo, que llevaba consigo 60 mil dólares en efectivo, se arregló para introducir en el barco gran cantidad de municiones para uso de los revolucionarios apristas. Estos hicieron estallar el movimiento en el pasado mes de octubre, pero fueron aplastados inmediatamente. Balarezo huyó en avión a Estados Unidos, y Haya de la Torre se asiló en la embajada de Colombia en Lima, donde aún se encuentra.” 



De haberse formado un gobierno solamente con elementos de la APRA, el narcotraficante Balarezo hubiese sido investido con el cargo de "jefe de Aduanas".

Punto y aparte.

 

Mesa Directiva

MOV. CIVICO PARA LA CULTURA NACIONAL

martes, 18 de febrero de 2025

VOLVEMOS (NUNCA NOS FUIMOS) PARA AFRONTAR LOS PROBLEMAS SINARQUICOS


 

El Movimiento Cívico para la Cultura Nacional (MCCN) está organizado hace ya unos años, pensando, escribiendo, estudiando e investigando a los enemigos de la Religión y la Patria. Desde nuestros espacios digitales –por el momento, una página en “Facebook” y un blog- volveremos a dar nuestra opinión, ahora con mayor fluidez y desenmascarando los nuevos rostros y artilugios con que esas fuerzas antinacionales, agrupadas en el preclaro concepto de Sinarquía Internacional, azotan nuestra soberanía y subvierten nuestra cultura tradicional.

Uno de esos artilugios es el de los llamados <<chemtrails>>, fumigaciones que se realizan, a menudo, sobre las ciudades del mundo con contaminantes químicos a fin de llevar adelante un ya inocultable reduccionismo maltusiano de la población. No solamente entran en este tópico los <<chemtrails>>, cuya traducción sería <<estelas químicas>>, sino también el sistema High Frequency Active Auroral Research Program (HAARP), que en nuestro rico idioma se traduce como <<Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia>>, mediante el cual los aliados disímiles de la Sinarquía modifican, a gusto, el clima con tal de provocar desastres climatológicos que causan muertes innumerables y la ruina de los pueblos que caen bajo sus intervenciones. 

Al respecto, entre la bibliografía de que dispone el MCCN está lo concerniente a la Ley Nº 20.284 sobre Contaminación Atmosférica del Aire, cuyo ejemplar es sostenido por uno de nuestros integrantes. Esa ley fue sancionada y publicada el 13 de abril de 1973, y dada a conocer en el Boletín Oficial el 3 de mayo del año señalado. Indudablemente, a los delincuentes que transitaron, enriqueciéndose, por la política desde 1976 en adelante nada les importó el cuidado del aire ni la preservación de la soberanía espacial de nuestra patria, razón por la cual la Ley Nº 20.284 es una cenicienta que espera su vindicta para combatir, en primera instancia, con la ley en mano. 

Por otra parte, y concluyendo, su lectura y actualización forma parte de las investigaciones realizadas por los miembros del MCCP, deseosos de tener una herramienta afinada para salir al ruedo sobre semejante problemática impuesta desde el exterior. Volvimos, aunque nunca nos hemos ido, y estamos preparando las bases para la defensa irrestricta, y hasta la muerte, de nuestra forma de ser.

 


Mesa Directiva

MOV. CIVICO PARA LA CULTURA NACIONAL

jueves, 4 de noviembre de 2021

LA FALACIA DE DECIR QUE EL PERONISMO ES "ANTI-PATRONAL" O "ANTI-EMPRESA PRIVADA"


Una limitante intelectual proveniente de poderosas cloacas mediáticas y políticos sistémicos que tienen en el liberalismo su raíz –y que ocupan o se ubican en el amplio espectro de las izquierdas y las derechas-, sostiene con fuerza de acero que el Peronismo ha sido siempre una ideología enemiga o adversa de cualquier iniciativa empresarial, patronal o de capitales privados. Ayudan a este zafarrancho el casi nulo interés de las mayorías por la lectura en general, dejándose llevar simplemente por las opiniones ya lanzadas y resumidas que irradian los medios de comunicación. 

Pues, bien, el Peronismo por suerte es abundantísimo en textos doctrinarios que fueron plasmados por su fundador y alma pater para asegurar su continuidad y trayectoria. A fines del siglo XX dos universidades publican una fabulosa colección de más de 40 tomos con discursos, textos y libros dados a conocer por Juan Perón a lo largo de su extensa vida política. Allí está todo, o casi todo, porque una de las particularidades de aquél ha sido la de escribir y hablar sobre cualquier tema o asunto, muy contrario a lo que señalan las generales de la ley respecto de otros camaradas de igual o inferior rango al suyo, tendientes más bien al secretismo, la discreción y las palabras medidas. 

Ante los Delegados del IV Congreso Obrero Textil, en una reunión que tuvo lugar el 15 de septiembre de 1952, Perón se refirió al ahorro, a la situación económica y a pergeñar los posibles escenarios con que puede encontrarse la economía nacional teniendo por actores al Estado, los Obreros y los Patrones. 

Hasta el año 1943, que es cuando se produce el único golpe de Estado nacionalista de todo el siglo XX, la situación de esas tres fuerzas dejaba ver un Estado desorganizado y tanto a obreros como patrones en igual pésima condición. O sea, la configuración de una nación completamente desorganizada y dispersa. Continuaba advirtiendo Perón, que en aquel presente (año 1952) la situación se configuraba con un Estado organizado y Obreros en idéntica condición, pero con Patrones aún desorganizados, mas no conforme con eso, para el Peronismo –decía su creador- lo ideal era que todos los sectores estén adecuadamente organizados, incluso los Patrones. Así lo manifestaba: 

“Si los industriales tuvieran una organización como la que tienen ustedes [los obreros], podrían arreglar muchas industrias antieconómicas, prestándole ayuda para que no se hundan, dándoles asesoramiento, haciendo que hagan una buena organización, mejorando su maquinaria, mejorando su producción y mejorando su administración…” 

Sostenía que a la patronal le faltaba “conciencia social”, y alentando el principio de la armonía de clases con que la doctrina peronista ahuyentaba el fantasma destructivo del comunismo y su lucha de clases, sostenía Perón que “No sólo el pobre debe unirse. Debemos unirnos todos, porque el día que todos estemos unidos en una sola causa –la nacionalidad-, cuando estemos todos al servicio de la República Argentina, no habrá aquí más problemas. Los hay ahora, algunos, porque todavía no nos hemos unido suficientemente los argentinos”. Vaya este mensaje para contrarrestar los lamentables tiempos que corren, tan proclives a ungir periódicos desgobiernos que prefieren continuar agrandando la grieta para desmoralización de los ciudadanos y quebranto del país. 

La comunidad organizada perseguía por igual “fines espirituales y materiales” para el progreso social de cada individuo, y para ello jamás iba a echar mano de la mendicidad o el asesinato de unos contra otros. El peronismo original fue el portavoz de un colectivismo de signo individualista, según dijera el mismo Perón en su obra “La Comunidad Organizada”, por eso en último término lo que se buscaba era que el individuo, dentro de la comunidad nacional, “pueda realizarse y realizarla simultáneamente”. 


Quizás haya sido hasta el derrocamiento del peronismo en septiembre de 1955, que los empresarios e inversores de capitales privados en la Argentina aceptaron lo propuesto por Juan Perón el 1º de mayo de 1948 en cuanto al verdadero rol del capital, momento en el cual expresó:

“Muchas veces lo he dicho: necesitamos brazos, cerebros y capitales. Pero capitales que se humanicen en su función específica, que extraigan la riqueza del seno de la tierra en el trabajo fecundo y que sepan anteponer su función social a la meramente utilitaria. Rechazo, en cambio, y formulo mi más enérgico repudio al dios del oro, improductivo y estático, al supercapitalismo frío y calculador.” 

MACRI, TECHINT, BULGHERONI Y ACINDAR: EL AMPARO PERONISTA 

Bajo este criterio, una buena cantidad de empresarios, de esos que hoy componen la Unión Industrial Argentina (UIA), nacieron al amparo de las reglas equilibradas del peronismo fundante.

El extinto Franco Macri, quien creara uno de los conglomerados empresariales más formidables del país, llegó como inmigrante el 6 de enero de 1949 merced a las puertas abiertas con que el gobierno justicialista le dio la bienvenida a la inmigración de posguerra. Se anotó gratuitamente en la Facultad de Ingeniería de la UBA en 1951, aunque luego abandonaría esos estudios. El mismo año en que se produce el golpe de Estado de la “Revolución Libertadora”, Giorgio Macri, padre de Franco, inmigrante venido con una mano atrás y otra adelante, pudo abrir su primera constructora llamada Vimac S.A., empresa madre desde la cual comenzaría a crecer el emporio familiar.

La historia sobre el origen de Techint, el otro monstruo empresarial de la Argentina, también tiene sus primeros pasos gracias a las reglas económicas y financieras del peronismo fundacional. La familia Rocca –Agostino y su hijo Roberto- arribaron al puerto de Buenos Aires el 22 de marzo de 1946, alojándose en el City Hotel. Casi un año más tarde (febrero de 1947, cuando ya era Presidente de la Nación el teniente general Perón), en la sede ubicada en la calle San Martín 195 y con un plantel de 15 personas, se crea Techint (Compañía Técnica Internacional Sociedad Anónima).

Tan próspero le fue durante esos años de gobierno peronista, que en 1948 Agostino Rocca logra fundar LOSA (Ladrillos Olavarría), y en 1949 Construcciones Metálicas Argentinas (COMETARSA).[1] Una publicidad de Techint aparece en la revista oficial del régimen justicialista, “Mundo Peronista”, en salteadas pero continuas ediciones, como la aquí expuesta perteneciente al Nº 51 del 1º de octubre de 1953. Tal crecimiento no cesó en ningún momento durante el peronismo, pues en 1954 Agostino Rocca va a crear SIDERCA, dedicada a la fabricación de tubos de acero en la localidad de Campana, provincia de Buenos Aires.


Pasamos ahora al conglomerado Pérez Companc, quienes también solicitaron publicitar sus servicios marítimos -uno de sus rubros, claro- en la revista "Mundo Peronista" tal como se da a conocer en esta nota. El anuncio es del número 40 aparecido el 1º de marzo de 1953. ¿El peronismo original de verdad creen que fue "anti-patronal" o "empresa privada"? Hasta la familia Bulgheroni, dueña del gigante del petróleo privado, tuvo un primer golpe de suerte en el año 1953, según lo aclara el periodista Luis Majul:

“Don Alejandro Ángel Bulgheroni fue un hombre que cumplió siempre con la palabra empeñada. Y también aprovechó, igual que lo hace hoy Carlos Alberto, todas las oportunidades que se le presentaron para acumular más riqueza.

“La primera ganga la consiguió en 1953. Fue cuando compró a un precio irrisorio junto a sus socios Julio Juncosa Seré y Juan Taboada, el frigorífico Wilson. Los ingleses decidieron abandonarlo ante las presiones de los sindicalistas de Perón.

“El segundo “golpe de suerte” se le dio en 1955, el día en que la llamada Revolución Libertadora consideró que la operación del Wilson era irregular e hizo abandonar del país a sus socios, pero no dijo ni mu del comportamiento de Don Alejandro, quien se quedó con todo…”[2]

En el postrer del Peronismo –abril de 1955-, el coloso de la siderurgia ACINDAR daba datos concretos de un crecimiento sostenido para sus arcas. De 3506 toneladas que produjo en 1943, pasó a 15.724 en 1946 y, cuatro años más tarde, a 60.147 toneladas de acero. Para 1954 esa cifra se habría de elevar a 231.155 toneladas, es decir una productividad 65 veces mayor que al comienzo. Ahora, no solamente habían obtenido ganancias los de la patronal sino que también lo habían hecho los trabajadores, ya que ACINDAR tenía un plantel de 453 obreros en 1943 que, por las mejoras de un sistema justo y equilibrado de gobierno, llegó a ocupar a 2229 de ellos al cabo de doce años. Y mientras que un obrero en 1943 necesitaba trabajar un promedio de 247,7 horas para producir una tonelada de acero, en 1954 esa cifra disminuía considerablemente a escasas 19,6 horas por trabajador de la siderurgia. Los números, entonces, otorgaban mejorías tanto para el capital como para el trabajo, o, dicho de otra manera, ecuánimes ganancias y beneficios para los dueños de los medios de producción y para los que aportaban la mano de obra.

ACINDAR tuvo su primer espaldarazo a partir de que fuera creada, en 1947, y a instancias del general Manuel Savio, la Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina (SOMISA). Entonces, tanto el Presidente Perón como el general Savio impulsaron el Plan Siderúrgico Nacional que, teniendo por impulsor al Estado en materia de producción de acero como industria estratégica para el país, también resultó en un llamado a los capitales privados del sector –entre ellos ACINDAR- para la fabricación de productos afines.

Suficientes estos párrafos, entonces, para aclarar la diatriba infundada del Peronismo “anti-patronal” o “anti-empresa privada” con que, de forma embozada, nos pretenden confundir los medios masivos de comunicación y los políticos rentados del sistema.

 

 

Por Gabriel O. Turone


[1] Majul, Luis. “Los dueños de la Argentina. La cara oculta de los negocios”, páginas 204 y 205.

[2] Majul, Luis. Op. cit., páginas 80 y 81.