sábado, 25 de octubre de 2025

REIVINDICACION DE UN CUADRO PERONISTA DE LA DIPLOMACIA: JUAN CARLOS PUIG



Rosarino nacido en el año 1928, el Dr. Juan Carlos Puig, abogado, profesor universitario y diplomático de fuste, ha sido de esos funcionarios omitidos y olvidados de la historia del Movimiento Nacional Justicialista (MNJ) por haber revistado en el Ministro de RR.EE. de nuestro país durante la presidencia del odontólogo Héctor J. Cámpora (mayo a julio de 1973).

Puig tenía vastísimos y bien ganados pergaminos para haber alcanzado el máximo escalafón de la política internacional argentina. Se graduó de Abogado en la Universidad Nacional del Litoral (UNL) en 1950, y luego prosiguió estudios parisinos hasta alcanzar el doctorado en Derecho (1954). Más tarde, en la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos, perfeccionó su formación académica por durante tres años en materia de leyes. Regresó a las fuentes cuando, casi a fines de los años 50 se especializó en Doctor en Diplomatura por la UNL. 

Como se dice por ahí, Puig llevó a altos grados de eficiencia la formación de genuinos “hombres de Estado” para que actúen en la diplomacia criolla, desde que, en 1963, se crea el Instituto de Servicio Exterior de la Nación (ISEN) de la que Puig fue uno de sus más entusiastas impulsores. El antecedente inmediato ocurrió en 1948, durante el primer gobierno de Juan Perón, a través de la entonces creada Escuela de Diplomacia. 

En los poco más de dos meses que fue Canciller argentino, el doctor Puig abrió negociaciones de largo plazo –aunque no las pudo desarrollar por la renuncia de Cámpora- con Gran Bretaña para la recuperación de las islas Malvinas, y también, aplicando la Tercera Posición doctrinaria del justicialismo, comenzó a tejer alianzas diplomáticas con los países ubicados tras la Cortina de Hierro del bloque comunista que dominaba la Unión Soviética (URSS). 

Durante el acotado plazo en que manejó las relaciones exteriores del país, Puig trató de impulsar una visión realista y autónoma desde un país periférico, como la Argentina, para ir ganando posiciones dentro del contexto mundial de las naciones. En 1973 le fue otorgada, por España, la Gran Cruz de la Orden de Isabel La Católica, aunque tal distinción puede perder credibilidad si se tiene en cuenta que, entre otros, le fue impuesta también a José López Rega y Raúl Lastiri. 

El 13 de julio de 1973, con la renuncia a la presidencia de Héctor Cámpora, también lo hace, casi en pleno, su equipo ministerial, entre ellos el doctor Juan Carlos Puig. El reemplazante de éste ha sido el Dr. Alberto Vignes, integrante Nº 1782 de la Logia Masónica Propaganda Due (P-2), la misma a la que pertenecieron José López Rega (Código H 15.77), César De la Vega (Código E 17.77, Nº 1802), el almirante Emilio Eduardo Massera (Código E 18.77, Nº 1755), Raúl Alberto Lastiri (Código E 19.77) y otros. 

Desde un año antes de que Puig fuera Canciller (1972), dirigió el Departamento de Política Exterior del Consejo de Planificación del Movimiento Nacional Justicialista (CPMNJ), donde tuvo por colaboradores a diplomáticos de la talla de Héctor Alberto Flores, Mario Cámpora, Roberto Julio Pini Ledesma, Juan Archibaldo Lanús, Carlos Pérez Llana, Carlos Tecco, etc. Recordemos que el CPMNJ fue una usina de ideas, o think tank, formado en 1970 para preparar el terreno para un futuro gobierno peronista, cuyo objetivo principal era la de formar cuadros técnicos y continuar, de alguna manera, con la aplicación de políticas parecidas a los planes quinquenales desplegados entre 1947 y 1955.[1] 

En cuanto a la diplomacia, a la caída de Puig y la llegada de Vignes, así también sobrevino la obligada renuncia de varios de los estrechos colaboradores del primero. Uno de ellos fue Roberto Pini Ledesma, quien fue presionado por el ministro Vignes para que dejara –renunciara, en verdad- al servicio exterior de la República hacia fines de noviembre de 1973, pasando a revistar al año siguiente en Presidencia de la Nación junto a José Francisco Figuerola (hijo), otro eyectado de la Cancillería por el nombrado Vignes. 

Puig quedaría relegado y, a partir de abril de 1976, forzado a exiliarse en Caracas, Venezuela, donde continuó volcando todo su saber con la publicación de obras relativas al derecho y la soberanía nacional, alcanzando desde 1952 hasta 1986 una docena de trabajos, entre los que se destacan: Principios de derecho internacional público americano (1952); La Antártida Argentina ante el derecho (1960); De la dependencia a la liberación (1973); Relaciones Internacionales (1975); y, Malvinas y el régimen internacional (1983). 

Juan Carlos Puig, olvidado pero activo intelectualmente, morirá en la capital venezolana el 5 de marzo de 1989.     

 

Mesa Directiva

MOV. CIVICO PARA LA CULTURA NACIONAL


[1] El CPMNJ se dividió en Departamentos que fueron creados para desarrollar todos los aspectos y sectores de una nación, a saber: Política Interior, Defensa y Seguridad Nacional, Política Exterior, Asuntos Sociales, Vivienda y Urbanismo, Salud Pública, Demografía, Deportes, Trabajo y Seguridad Social, Asuntos Económicos, Industria, Ciencia y Tecnología, Energía, Minería e Infraestructura.

sábado, 18 de octubre de 2025

80 AÑOS DEL DIA DE LA LEALTAD, ¿DE QUE LEALTAD?



Ayer, 17 de octubre, se cumplieron 80 años de lo que, en la introducción de mi obra Tradicionalismo y Folklore en el Nacional Justicialismo (Edición del autor, 2022) di en llamar “la última gran épica nacional”. Y eso, sencillamente, porque desde hace 80 años no se ha dado ninguna otra con tanta repercusión ni trascendencia como aquella. Con el tiempo su proclamación se fue apagando, olvidando y tergiversando hasta su total desmemoria y confusión.

Hay inolvidables responsables de tamaña traición, y bastarían unos pocos ejemplos –de muchísimos- para no olvidarlos nunca. Desde la irrupción democrática de 1983, moldeada, a gusto, desde la Secretaría de Estado norteamericana, la desmovilización y desideologización del peronismo hay que endilgársela, sí o sí, al delincuente Carlos Saúl Menem, padrino de todos los actores políticos que vinieron a posteriori con el resultado que vemos al presente.

Pero para entender semejante descomposición, hay que tener en cuenta el borrón que se hizo de los fundamentos doctrinarios legados por Juan Perón, fundamentos sin los cuales el peronismo no solo ha quedado sin alma sino sin tradición. Anoté, muy modestamente:

“El extravío hasta ahora irreparable de la hermosa doctrina fundada por el teniente general Juan Domingo Perón se debe al abandono paulatino que ella hizo –a través de sus hombres- del tradicionalismo, instancia que permitió la disolución de los lazos sagrados entre el pueblo y la clase dirigente, convirtiéndose, el primero, en una masa atomizada, extraviada e informe, y la segunda en una corporación desarraigada, corrupta e insensible.”[1]

Lo que tenemos, tras ocho décadas del 17 de octubre de 1945, es una <<sociedad desorganizada>>, mas no una comunidad organizada que ha sido el fin último de la práctica doctrinaria del peronismo. Y ahí están las disoluciones a la vista: un pueblo atontado, empobrecido, alienado, masificado e infecundo versus una clase dirigente enriquecida, elitista, embebida de pautas culturales provenientes de los lobbies y resguardadas por grupos financieros supranacionales.

 

En el caso convocante, la doctrina fue usurpada en sus símbolos, en sus conceptos, en sus banderas históricas y en su folklore de genuina raigambre pueblerina. Pues, en lugar de dejar que sea el pueblo, a través de sus hombres de trabajo, el que ocupe los estamentos para dirigir un gobierno de genuina representatividad popular, fue el poder privado, a través de ardides como el engaño, la trampa, la corrupción, la tropelía, la ventaja y el negocio vil, el que terminó rompiendo el tejido social y la armonía de clases. Pues, a río revuelto, ganancia de pescador, o, como decía Fierro, “si entre los hermanos se pelean/ los devoran los de afuera”. 

Una vez, Menem le explicó a su hija, Zulemita Menem, por qué se consideraba un <<pragmático>> y no un <<traidor>>: “¿Sabés por qué lo derrocaron a Perón. Porque se enfrentó con la Iglesia, con el capital nacional y extranjero, con los Estados Unidos y con Inglaterra. Yo no voy a cometer el mismo error. ¿Qué voy a hacer? Voy a arreglar con todos esos poderes”.[2] Vean ustedes si eso no es traición a la patria, más allá de responder a tal o cual postura política. 

Hace muchos años que la política se terminó fusionando con el narcotráfico, engendro surgido bajo el sistema democrático y que dio lugar al mote de <<narcopolítica>>. Sin lugar a dudas, la figura de Alberto Eduardo Duhalde quedó signada como iniciadora en ese miserable fenómeno que, por abarcar a toda la clase dirigente, nunca fue combatido con la seriedad y el profesionalismo que merecen. Ni siquiera fue molestada la narcopolítica, y todo sigue como si nada. El 22 de agosto de 2003, Néstor Carlos Kirchner halagaba a Duhalde en estos términos: “Es un honor que esté hoy aquí sentado como uno más, entre el pueblo. Usted se merece esto [la gente vitoreaba su nombre]. Duhalde, no olvidamos su capacidad estratégica…”. Pueblo atontado versus dirigentes elogiándose. 

Claro, se dirá al leer lo anterior: ‘Néstor decía eso una vez que Duhalde le dio todo su aparato político, etc., etc., etc.’. Bueno, digamos entonces que Kirchner apoyó la candidatura presidencial de la fórmula Duhalde-Ortega para las elecciones de 1999, estando presente el santacruceño el mismo día del lanzamiento, el 25 de julio de 1998, cuando se congregaron 2 mil personas en el gimnasio del Club Parque Central de la ciudad de Neuquén capital. Allí se los vio, aplaudiendo de pie, eufóricos, a Néstor y Cristina Kirchner, a metros del escenario donde estaba el entonces Gobernador bonaerense. 

La doctrina peronista quedó totalmente barruntada en las mazmorras, y sino ¿por qué nunca más se hicieron eco los que usurparon el justicialismo de la Ley Nº 20.771 de Prohibición de Estupefacientes, sancionada el 26 de septiembre de 1974 bajo el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, y que penaba la producción, venta y/o tráfico de drogas? 

80 años del Día de la Lealtad. ¿De qué lealtad?

 

Gabriel O. Turone

MOV. CIVICO PARA LA CULTURA NACIONAL



[1] Turone, Gabriel O. “Tradicionalismo y Folklore en el Nacional Justicialismo”, Edición del autor, 2022, p. 11.

[2] Iglesias, Juan Carlos y Negrete, Claudio. La Profanación. El robo de las manos de Perón, Editorial Sudamericana, 2002, p. 112.

miércoles, 8 de octubre de 2025

INTRODUCCION A UN PROXIMO REPORTAJE REALIZADO A ROBERTO PINI LEDESMA


En el barrio de San Cristóbal, en Capital Federal, nos introdujimos en el antiguo pero sólido edificio que muestra, desde su hall, una visión espectacular de la plaza “Martín Fierro”, lote que en el pasado perteneció a la fábrica metalúrgica Vasena donde, en el año 1919 se produjo una indiscriminada matanza de obreros que reclamaban un sueldo digno que nunca llegaba. 

Fuimos a visitar al diplomático y cofundador del Movimiento Cívico para la Cultura Nacional (MCCN), Roberto Julio Pini Ledesma, quien nos recibió con total pleitesía y nos contó, grabador en mano, algunas vivencias de sus épocas en el invicto palacio San Martín, sus contactos con el teniente general Juan Domingo Perón, su participación en el retorno definitivo de junio de 1973 y algunas anécdotas más de esos años de esperanza y violencia desmedida. 

Ese reportaje llegará en formato de video en un canal que, para tal efecto, estamos creando en el portal Youtube, a nombre del MCCN, una plataforma y escuela de doctrina que, tomando lo mejor y más noble de la tradición cultural argentina, funda su existencia en la construcción de un nuevo sistema que reemplace, de modo definitivo, a la vetusta democracia partidocrática que nos ha hundido hasta los putrefactos subsuelos del infierno. Centralizando su existencia en el rescate de los valores católicos y patrióticos que nos dieron identidad y personalidad, y permitiendo que sus componentes humanos se lancen a la conducción de aquellas esferas donde se sientan aptos y hábiles para interpretarlas y bajarlas con docencia a la comunidad. 

Pini Ledesma fue diplomático desde 1968 y hasta el 26 de noviembre de 1973 cuando, por decisión del ministro de Relaciones Exteriores, Dr. Alberto Vignes, masón integrante de la Logia Propaganda Due (P2), desobedeció una orden del Dr. Vicente Solano Lima –por entonces, Secretario General de Presidencia de la Nación- quien se empeñaba en sostener en el cargo al compañero Pini Ledesma, quien ostentaba la Categoría 15 dentro del organismo aludido. El siguiente destino de Pini Ledesma fue en la Secretaría de Presidencia de la Nación hasta el año 1975, cuando una nueva interna, ya en tiempos más belicosos, le volvió a impedir su continuidad dentro del último gobierno justicialista que ha dado la patria.

En nuestro próximo posteo, pues, se publicará el reportaje que irá acompañado de imágenes de Roberto Julio Pini Ledesma de cuando fue funcionario en la Cancillería argentina y donde evocará el rol que le cupo cuando Perón arribó al aeródromo de Morón, el 20 de junio de 1973, gracias al aviso salvífico de Solano Lima. De esa jornada, es la fotografía que muestra a Pini Ledesma (en círculo amarillo) al lado de Perón, y cerca de José López Rega e Isabel Perón, en la portada del diario “Clarín” del 21 de junio del año de marras.

 

Mesa Directiva

MOV. CIVICO PARA LA CULTURA NACIONAL