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viernes, 28 de agosto de 2026

MAX HIGGINS Y LOS SUEÑOS DE ATENTAR CONTRA LA SOBERANIA



Estimamos que, como una verdad sin fisuras, si existen dos medidas tendientes, de parte de los poderosos, para propender a la destrucción moral y desarrollista de los pueblos, aquéllas son la eliminación de los libros y el mancillamiento de los sitios donde se jugaron los destinos de la patria y que bien consideramos como sagrados.

A propósito del último punto, el de la irrespetuosidad dispensado hacia los lugares que determinaron la bravura de nuestro pueblo en su lucha eterna por la independencia y la soberanía, nos vinimos a enterar de la muerte, inmerso en la mendicidad, del ex empresario Max Higgins, el pasado 25 de agosto de 2026 en las calles olvidadas de Merlo, en el conurbano bonaerense. 

¿Quién era este ignoto pero en su momento acaudalado extravagante? Como todo personaje surgido de la nada bajo las reglas del sistema capitalista liberal, un día de 2005 Higgins se presentó con toda pompa y soberbia en los pagos de San Pedro, en la provincia de Buenos Aires, dispuesto a llevar a cabo, sin miramientos, un complejo <<Disney>> que dejó, de buenas a primeras, perplejo a todo el mundo. 

Grandes carteles publicitarios colocados a la vera de la ruta que conduce hacia allí mostraban a este moreno nacido en Jamaica dispuesto a desarrollar el negocio, sin tener en cuenta que esas tierras tienen un enorme significado por haberse desarrollado allí, en noviembre de 1845, el combate de la Vuelta de Obligado. Claro que, si de respetos hablamos, a Higgins y sus dineros de sospechosa procedencia nada les importa el dato histórico; él y otros de su calaña van por los negociados, por la rentabilidad de una zona que les auspicie un bien rentístico y ganancial. 

El Intendente de San Pedro era, en aquel 2005, el radical Mario Barbieri, quien al parecer había dado el visto bueno para que el paracaidista Higgins arribe y arrase con todo para instalar el <<Disney>> criollo en un predio de 120 hectáreas que incluían, como se ha dicho, terrenos donde la tropa argentina de Rosas enfrentó a los invasores anglo-franceses 170 años atrás. Para ponerle espectacularidad al asunto, Higgins aterrizó en un helicóptero privado y se entrevistó, algunas veces, con funcionarios sampedrinos que le dieron luz verde a tan oscuro como infame proyecto. El dinero a desembolsar iba a ser de U$S 1000 millones provenientes de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) según se dijo, y a nombre de una firma fantasma llamada “Disney World Mundo S.A., Inc.”. 

Lo cierto es que, ya en 2007, luego de volanteadas y protestas masivas de los habitantes de San Pedro y Obligado, quienes cortaron rutas e hicieron escraches a funcionarios cómplices y demás, Higgins comenzó a ser investigado en Estados Unidos, descubriéndose que no solamente era un estafador internacional sino que, de acuerdo a la multinacional Disney World, era un usurpador de nombres. 

El proyecto de purpurina, fugaz, de Max Higgins se esfumó en el aire, y en el lugar donde la lucha reforzó el Día de la Soberanía Nacional, no se hicieron modificaciones bochornosas…salvo, en tiempo más reciente, claro está, de un alisamiento (¿o arrasamiento?) que se practicó en parte de la costa del río Paraná para que la gente escuche reggaetón, tome cerveza y grite donde ayer estuvieron emplazadas las fuerzas militares argentinas defendiendo el honor en la Vuelta de Obligado.   

Como todo lo que huele a globalización, nunca se supo con certeza de dónde venía este Max Higgins, quien en los años locos de su copetuda presencia en los medios llegó a desarrollar un reality show en el que tuvo de invitado, nada más ni nada menos, a Diego Maradona. Tras mendigar por varios años en las calles porteñas, Higgins concluyó su existencia tirado, como un despojo, en una arteria de Merlo en días recientes. 

Unos años más tarde de su furtiva aparición por los pagos de San Pedro, hubo otro caso similar en otro recinto sagrado donde se jugó la soberanía nacional en tiempos de Rosas. Ocurrió en 2013, cuando otros misteriosos como funestos emprendedores quisieron arrasar con el sitio donde tuvo lugar otro combate contra Francia e Inglaterra dentro de la Guerra del Paraná: versamos sobre el combate del Paso del Tonelero, que se libró el 9 de enero de 1846. Vemos un volante rescatado de este episodio que, gracias a la intervención rápida del pueblo ramallense (a su Partido pertenece el Paso del Tonelero), todo concluyó sin que se viese afectada la geografía.

De todas maneras, no todo ha tenido un final feliz, pues la multinacional de granos Cargill adquirió hacia 1982/83 las tierras donde se desarrolló el combate de Angostura del Quebracho (hoy, Punta Quebracho, Santa Fe) el 4 de junio de 1846, último encuentro de armas antes del triunfo diplomático argentino sobre las potencias navales de Inglaterra y Francia que procedieron a firmar sendos tratados de Paz. Por este motivo, la cruz que se haya emplazada en recuerdo de Angostura del Quebracho se encuentra a 2 kilómetros del sitio exacto que hoy ocupa la firma internacional.


Mesa Directiva
MOV. CIVICO PARA LA CULTURA NACIONAL

domingo, 14 de junio de 2026

FINANCIAMIENTO CULTURAL Y REBELDIA CONTROLADA: UN POSIBLE CASO DEL "INDIO" SOLARI


Cuando explotó, allá por mediados de los años 60 del siglo pasado, el movimiento hippie, se activaban, entre mazmorras y nebulosas, ciertas usinas de ideas (think tanks) y personajes de variadas disciplinas –en especial, psicólogos, psiquiatras, sociólogos, técnicos y científicos- para moldear a toda una generación pero sin que ésta advierta tal manipulación.

Consistía esa ingeniería social en una modificación radical de todo lo aprendido en materia cultural, o sea, de lo aprendido de generaciones anteriores y que estaba inserto en lo que tiene que ver con lo simbólico, histórico y tradicional. Pero el ataque hacia esos valores se daba desde la matriz que hoy continúa gobernando: la del gran capital o plutocracia, estructura condenada por la religión católica bajo el concepto de “Imperialismo Internacional del Dinero”, de acuerdo a la Encíclica Quadragesimo Anno de Su Santidad Pío XI en el año 1931.

Merced a ese poder financiero es que funcionan organizaciones como el Instituto Tavistock de Relaciones Humanas (TIHR, en sus siglas en inglés) que, fundado en Londres en 1946, en la inmediata post II Guerra Mundial, se compuso de técnicos y científicos que tuvieron por propósito “destruir el núcleo familiar y los principios religiosos, sexuales y de toda índole inculcados desde la niñez por la cultura tradicional”.[1] Con ello, sin dudas, flaquearon hacia la más abominable descomposición social de Occidente introduciendo variantes que, expandidos por los mass media sistémicos, facilitaran un formidable lavado de cerebro.

Bajo los ensayos de estos alquimistas de lo oscuro, la humanidad entraría a la atribulada condición de conejillos de Indias con catastróficas consecuencias. La generación que tuvo padres y hasta abuelos que pelearon en ambas guerras mundiales –por lo general, europeos y norteamericanos-, y que habían nacido entre mediados de la década de 1940 y mediados o finales de la de 1950, fueron escogidos, de modo masivo y sin filtros, para vivir esas experiencias que cortaban toda ligazón con sus mayores. Y esa onda expansiva, en un Occidente sometido a las reglas salvajes del capitalismo liberal triunfante que, por esa condición, hasta le dio groseros espacios en los ámbitos culturales y educativos a cierto marxismo socialista ‘controlado’[2], no tardó en llegar a los países periféricos de toda Iberoamérica.

Lo que el TIHR insufló a los nacidos en el lapso temporal mencionado fueron disvalores y destrucción a través de los ácidos (LSD) y el hipismo, o sea, los vehículos para canalizar esa metamorfosis que en el fondo fue, en verdad, una estupenda disidencia o rebeldía controlada. Lo notoriamente grave de todo eso fue el auge, allá por los 60 y 70, de ciertos métodos que ayudaron a alimentar en la juventud “psicosis, depresiones, temores infundados, apatía, pérdida de confianza y autoestima, paranoias y otras enfermedades mentales, algunas irreversibles”.[3] El fomento de ciertas drogas sirvió de anestesia para limitar, suprimir la rebeldía de los jóvenes y, de esa manera, volverlos manipulables y atomizados, dejando tras de sí la idea de comunidad (“común unidad”).  

Sin embargo, y en una nueva vuelta de tuercas, los tecnócratas y científicos, así como los pedagogos de izquierda, optaron por ‘prohibir’ o hacer que las drogas estén ilegalizadas para, de esa forma, lograr que los drogadictos de estratos juveniles intenten adquirirlas a como dé lugar. Ya en las postrimerías del siglo XX y comienzos del XXI, esa búsqueda está dejando de ser una desesperación al operar los lobbies en favor de la legalización de las drogas, como ocurrió en Holanda, Uruguay, Chile, Canadá, Brasil, Portugal, Estados Unidos, República Checa y un largo etcétera más, aunque con gradualismos diferentes según cada una de las naciones mencionadas.

Otras entidades que contribuyeron a manipular las cuestiones culturales han sido la Escuela de Frankfurt y la Escuela de Chicago, ambas en suelo norteamericano durante el desarrollo del siglo XX, donde se echó mano a investigaciones freudianas empapadas con dialéctica marxista/hegeliana (Escuela de Frankfurt), y a una producción cultural donde los dominados abogaran por someterse a la ideología dominante. En ambos casos, fueron los experimentos de persuasión practicados sobre soldados estadounidenses de la II Guerra Mundial los que hicieron que, más tarde, y sobre la población civil, se ejecute una rigurosa manipulación subliminal sofisticada y casi invisible.

Nacerá, a partir de esos años, un homo relativus sin lazos con su historia pasada, inconexo, desarraigado y, bajo esas condiciones, totalmente manipulable y creyente de todo lo que el sistema le fue imponiendo por medio de relatos. Al sobrevenir, a fines de los años 60 y prácticamente durante toda la década siguiente (1971-1980), la represión que el mismo sistema impartió para ‘corregir’ el caos experimental al que fueron impulsados los jóvenes del mundo, allí sucede una ruptura que invalidó a toda una generación que después de la violencia y la sangre quedó frustrada e incompleta, incapaz, en su mayoría, de edificar y de educar con valores –que ellos mismos perdieron- a sus descendientes.

UN EMERGENTE DE LO DICHO: “EL INDIO” SOLARI

En esa miasma se fueron gestando, en nuestro país, los movimientos ‘contraculturales’ que, impuestos como algo genuino, aparecieron gracias al apoyo y acompañamiento de empresarios capitalistas así como de toda una amalgama de profesionales de las ciencias sociales cuyas carreras emergieron al calor de la vuelta de la democracia en 1983 de la mano del socialdemócrata Alfonsín. Un espacio donde se llevó a cabo el desarrollo de esa ‘contracultura’ dirigida y maleable desde estamentos del más rancio capitalismo, se dio en el denominado centro Parakultural que vio tocar a “Patricios Rey y los Redonditos de Ricota” de Solari, entre muchas formaciones más, y que, al decir del actor Carlos Belloso

“El Parakultural era un peligro en potencia, nada se podía prever y las cosas que ocurrían eran muy fuertes. Yo siempre digo que fue como un foco infeccioso porque era realmente eso, la podredumbre que tenía que estar porque veníamos de mucho tiempo de solemnidad y de no decir nada. La infección estaba y al mismo tiempo ese foco infeccioso fue muy contagioso…”[4]

Esto nos hace pensar que el origen de esa ‘contracultura’ nacía como una “infección o podredumbre” de la que, por cierto, nada bueno o coherente se podía sustraer sino el reflejo de sus propulsores: personas rotas venidas de una generación manipulada, inconsciente o no, por usinas de ideas por lo general extranjeras y estudiadas desde varias décadas atrás por tecnócratas bien remunerados.

“El Indio” Solari y su agrupación musical nacieron al amparo de esos factores exógenos que calaron profundo en la cultura ochentosa de nuestro país, por lo tanto, no hay aquí una zonza crítica al estilo de vida que pudo acumular a partir de esos años –de dandy con eslóganes de reviente y sacrificio- sino a un clima de época que le permitió una irrupción tan grande que llevó a que su público –una mayoría, no la totalidad- adoptara una suerte de rebeldía inservible y de visión pesimista o nihilista irreductible. Ante esa atmósfera, la evasión se intentará a través del consumo de cocaína, cuya producción y distribución en los países emergentes –como el nuestro- formó parte de ese adormecimiento buscado para calmar a las bandas e inducirlas a una psicodelia controlable y autodestructiva.

Además, con Carlos Solari se originó todo un palabrerío de neto corte neo-pagano compuesto de “misas” e identidades atomizadoras –no se habla de argentinos sino de fraccionados “ricoteros”-, y todo proclive a la exaltación de ciertos “cultos” (como Luzbelito, por caso) para nada populares y dignos, más bien, de ambientes de esotérica herejía.

Si todas estas características son “valores” –como se ha pretendido vender- para canalizar las aspiraciones de las masas suburbanas desencantadas, acaso el grueso de los seguidores de Carlos Solari, suficiente, entonces, con haber escuchado sus testimonios en el velatorio de aquél para corroborar que son seres dolientes, con trágicas históricas de familias destruidas, pobreza estructural transmitida generacionalmente y ungidos de un sentimiento de orfandad que los ha dejado sin futuro, vacuos y definitivamente muertos en vida. Podemos concluir que el velatorio, convertido en un prolijo ritual para las muchedumbres y con cobertura mediática sin pausa, fue la despedida o el cierre de una dolorosa etapa de autodestrucción y excesos, de un período ruinoso de nuestra Argentina que dejó generaciones de compatriotas inmolados y mutilados.

Hay, asimismo, una lectura errónea en cuanto a la caracterización dada a la muchedumbre “ricotera” como portadora de una violencia salvífica o redentora de los males que aquejaban al país, por más que nada de eso sucede ni sucedió jamás. El impulso a que fueron llevados los fanáticos del “Indio” Solari no originó cambios de ninguna naturaleza en el statu quo porque, al ser un producto de pautas culturales modernistas y anticristianas, perdieron de vista lo que al respecto manifestaba Su Santidad el Papa Francisco: “Hagan lío, pero háganlo bien organizado”. La revolución –término tan proclamado en el velatorio- no debe ser la destrucción per sé sino la corrección de lo malo y el mejoramiento de lo que está bien. La ‘contracultura’ desde la cual nacieron “Los Redonditos de Ricota” y el “Indio” Solari, era la destrucción indiscriminada de todo lo anterior, considerado vetusto y obsoleto por la sencilla razón de que era lo tradicional y premoderno. Sus seguidores, entonces, han quedado en un limbo relativista que es bien visto por las reglas del capitalismo liberal que decían combatir.

Si ese cúmulo de “valores” dejados a sus fans por Solari tiene características izquierdistas, eso mismo indica que, dentro de las pautas intocables del sistema capitalista, estamos ante “un activismo simbólico de consumo o una <<revolución televisada>> de base neoliberal” donde “la izquierda (…) tomaría las riendas del universo representacional (…) mientras los grandes capitales incrementaron sus riquezas, la desigualdad y fueron destruyendo, poco a poco, importantes derechos de los trabajadores”[5], sector, este último, que ha nutrido la gran mayoría de los seguidores de Carlos Solari, un anciano septuagenario que pasó sus últimos instantes de vida dentro de una pileta climatizada privada, lejos de las muchedumbres y rodeado de un hermoso parque con ejemplares de flores reventonas y perfumadas de Parque Leloir.

 

Gabriel Oscar Turone


[1] Jiménez, Cristina Martín. La verdad de la pandemia, Martínez Roca, Buenos Aires, 2020, p. 92

[2] Se exhibe una enorme lista de ex integrantes de organizaciones guerrilleras filomarxistas de Estados Unidos que, a inicios de los años 70 del siglo pasado, fueron favorecidos para insertarse en el ámbito universitario de esa nación. Para mayor precisión sobre este tema, ver la obra Homo Relativus. Del iluminismo a matrix, de Iñaki Domínguez, Akal, 2021.

[3] Jiménez, Cristina Martín. La verdad de la pandemia, Martínez Roca, Buenos Aires, 2020, p. 93

[4] Álvarez, Florencia y Bassi, Pablo. “La última euforia del siglo XX”, Revista Quid, Año 7, Número 44, febrero/marzo 2013, p. 31.

[5] Domínguez, Iñaki. Homo Relativus. Del iluminismo a matrix, Akal, Buenos Aires, 2021, pp. 136 y 137.  

jueves, 27 de marzo de 2025

EL APRA, EL NARCOTRAFICO Y EL IMPERIALISMO NORTEAMERICANO



De primeras aparentes buenas intenciones, la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) fundada por Víctor Raúl Haya de la Torre, primero en México en mayo de 1924, y más tarde, en septiembre de 1930, en Perú, sin embargo tuvo groseros desvíos al finalizar la Segunda Guerra Mundial y, ya de modo decadente, con el suicidio por corrupto de uno de sus hijos dilectos, el ex presidente Alan García, en 2019. Nos referiremos a los años de la segunda mitad de la década de 1940.

Decía el nacionalista peronista, y ex partidario de la APRA, don Alberto Daniel Faleroni, que la primera gran avanzada que existió contra el gobierno surgido en nuestro país el 4 de junio de 1943, y tonificado, más tarde, el 17 de octubre de 1945, es decir, el peronismo, tuvo como primera manifestación continental la organización de la llamada Junta Americana para la Defensa de la Democracia (JAD), que tenía su epicentro en Santiago de Chile. Pero como esta entidad era de carácter expansionista, sus estamentos lo conformaban dirigentes políticos de todo el espectro ideológico de las izquierdas y las derechas.

En Chile, para el caso, eran miembros de la JAD Eduardo Frei padre -católico- y el luego presidente marxista Salvador Allende Gossens. En suelo argentino, adscribía el socialista Alfredo L. Palacios, en Venezuela estaba Rómulo Betancourt, quien hizo buenas migas con el neoliberal Ronald Reagan sobre el crepúsculo de sus años, y la lista continúa con varios representantes más. El eje sobre el cual giraba la actuación de la JAD era el combate total y solapado contra el gobierno justicialista de Juan Perón, verdadero nacionalismo que había tenido un gran impacto al establecer los principios de la <<Tercera Posición>> ideológica, traducida en: ni yanquis ni marxistas. 

Financiados por Wall Street y los negocios turbios que acompañan a la dictadura internacional del dinero, la JAD captó a antiguos líderes del proclamado antiimperialismo, como Víctor Haya de la Torre, quien, hasta la finalización de la Segunda Guerra Mundial (1945) sostuvo una organización política que había visto la luz en tiempos de los famosos movimientos de liberación nacional. 

Aunque la APRA de De la Torre tenía entre sus filas gente proveniente -no toda- de la izquierda marxista moderada, lo cierto es que ni bien cae Berlín corre su fundador a ponerse, solícito, bajo las órdenes del imperialismo norteamericano. Dice Faleroni: 

📝 “Haya de la Torre que escribió sus mejores obras contra la dominación yanqui, que soportó largos destierros y amargas persecuciones -de todo resulté testigo porque fui uno de sus cercanos colaboradores hasta que se “marxistizó”, así como lo fui del general Sandino y de Pedro Albizú Campos-, un buen día se fue a EE.UU., comió con Mr. Braden y… comenzó a fraguar revoluciones, motines y conspiraciones, con vistas -después de 1945- a producir una nueva situación política continental, que eclipsara a Perón y al justicialismo. Así fue como Haya de la Torre se pasó al bando contrario.” 

De lo antedicho, adjuntamos una nota del 10 de julio de 1945 del periódico argentino “Noticias Gráficas” donde arrecian las críticas al APRA, en el sentido de que la fuerza política de Haya de la Torre “había olvidado su lucha antiimperialista, sobre todo contra la política de Estados Unidos”, pues, “El señor de la Torre señaló que ha sido ese país el que modificó su política desde el advenimiento del presidente Roosevelt”. El elogio se lo dispensaba el dirigente peruano a Franklin D. Roosevelt, masón y presidente de los EE.UU. a la vez que uno de los arquitectos del Nuevo Orden Mundial surgido tras la Conferencia de Yalta (febrero de 1945). 

Después, el desvarío y las traiciones de Víctor Haya de la Torre tomaron caminos siniestros, dado que hacia fines de los años 40 del siglo XX tuvo por aliado y amigo a un narcotraficante llamado Eduardo Balarezo, de quien adjuntamos otra nota periodística en la que se lo nombra como hombre de negocios en suelo norteamericano. ¿Y quién era este Balarezo? Fue un contrabandista de cocaína que financió, por entonces, a Haya de la Torre en su aventura golpista del 3 de octubre de 1948, cuando incitó una acción política subversiva en el puerto de El Callao, Perú, para que luego, en 1950, todo concluyera con el general Manuel Odría, anterior aliado de la APRA, persiguiendo a sus integrantes y quedándose en el gobierno por largos años. 

Como se añade en la nota del 20 de agosto de 1949, Balarezo, el narcotraficante amigo de Haya de la Torre se financiaba con dólares estadunidenses a través del envío de paquetes que eran enviados hacia los EE.UU. desde Perú, y por el cual Balarezo recibía “mil dólares” por cada uno de ellos. Así, esgrime la nota del diario “Noticias Gráficas”, 

📰 “Balarezo, su esposa y tres niños se embarcaron en un barco de guerra peruano en El Callao, con la ayuda de un amigo, Víctor Haya de la Torre, jefe del partido aprista. Balarezo, que llevaba consigo 60 mil dólares en efectivo, se arregló para introducir en el barco gran cantidad de municiones para uso de los revolucionarios apristas. Estos hicieron estallar el movimiento en el pasado mes de octubre, pero fueron aplastados inmediatamente. Balarezo huyó en avión a Estados Unidos, y Haya de la Torre se asiló en la embajada de Colombia en Lima, donde aún se encuentra.” 



De haberse formado un gobierno solamente con elementos de la APRA, el narcotraficante Balarezo hubiese sido investido con el cargo de "jefe de Aduanas".

Punto y aparte.

 

Mesa Directiva

MOV. CIVICO PARA LA CULTURA NACIONAL

martes, 18 de febrero de 2025

VOLVEMOS (NUNCA NOS FUIMOS) PARA AFRONTAR LOS PROBLEMAS SINARQUICOS


 

El Movimiento Cívico para la Cultura Nacional (MCCN) está organizado hace ya unos años, pensando, escribiendo, estudiando e investigando a los enemigos de la Religión y la Patria. Desde nuestros espacios digitales –por el momento, una página en “Facebook” y un blog- volveremos a dar nuestra opinión, ahora con mayor fluidez y desenmascarando los nuevos rostros y artilugios con que esas fuerzas antinacionales, agrupadas en el preclaro concepto de Sinarquía Internacional, azotan nuestra soberanía y subvierten nuestra cultura tradicional.

Uno de esos artilugios es el de los llamados <<chemtrails>>, fumigaciones que se realizan, a menudo, sobre las ciudades del mundo con contaminantes químicos a fin de llevar adelante un ya inocultable reduccionismo maltusiano de la población. No solamente entran en este tópico los <<chemtrails>>, cuya traducción sería <<estelas químicas>>, sino también el sistema High Frequency Active Auroral Research Program (HAARP), que en nuestro rico idioma se traduce como <<Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia>>, mediante el cual los aliados disímiles de la Sinarquía modifican, a gusto, el clima con tal de provocar desastres climatológicos que causan muertes innumerables y la ruina de los pueblos que caen bajo sus intervenciones. 

Al respecto, entre la bibliografía de que dispone el MCCN está lo concerniente a la Ley Nº 20.284 sobre Contaminación Atmosférica del Aire, cuyo ejemplar es sostenido por uno de nuestros integrantes. Esa ley fue sancionada y publicada el 13 de abril de 1973, y dada a conocer en el Boletín Oficial el 3 de mayo del año señalado. Indudablemente, a los delincuentes que transitaron, enriqueciéndose, por la política desde 1976 en adelante nada les importó el cuidado del aire ni la preservación de la soberanía espacial de nuestra patria, razón por la cual la Ley Nº 20.284 es una cenicienta que espera su vindicta para combatir, en primera instancia, con la ley en mano. 

Por otra parte, y concluyendo, su lectura y actualización forma parte de las investigaciones realizadas por los miembros del MCCP, deseosos de tener una herramienta afinada para salir al ruedo sobre semejante problemática impuesta desde el exterior. Volvimos, aunque nunca nos hemos ido, y estamos preparando las bases para la defensa irrestricta, y hasta la muerte, de nuestra forma de ser.

 


Mesa Directiva

MOV. CIVICO PARA LA CULTURA NACIONAL

lunes, 24 de agosto de 2020

UN ANALISIS POLITICO SOBRE EL COVID-19

Desde la implementación del Decreto que generó la cuarentena obligatoria, en la noche del 19 de marzo de 2020, por el presidente Alberto Ángel Fernández, solamente la pandemia del COVID-19 propició la opinión de los infectólogos, inmunólogos y demás hombres de la sanidad, dejando a un lado otras versiones que, por el colapso que trajo consigo el virus de marras, bien pudieron hacernos llegar neurólogos, psicólogos, psiquiatras y, agrego yo, analistas de política internacional, estrategia militar, etc. 

Recién al mes o mes y medio de aquel 19 de marzo, los medios de comunicación comenzaron a invitar como panelistas virtuales –o de forma presencial- a los inefables economistas, sin importar si eran progresistas, liberales o conservadores, convirtiéndose en los nuevos (yo diría, más bien, eternos) gurúes que supuestamente siempre tienen a mano la fórmula para sacarnos de las crisis que, cuando les toca actuar, jamás resuelven.

Las intervenciones y teorizaciones de los hombres de la sanidad y, más tarde, de la economía, infringieron en la comunidad otra grieta más, dirimida, esta vez, entre los “anti-cuarentena” y los “pro-cuarentena”, ambas posturas, fomentadas por los respectivos canales televisivos, radiales, gráficos y digitales, cada uno con el supremo afán de cuidar a sus pagadores, los cuales coinciden en el comando del espectro “izquierda-centro-derecha”. 

A todo esto, se dejó sensible y manifiestamente de lado la salud mental de los argentinos, agobiados por el encierro extensivo y la pérdida de sus libertades pero también por el descenso de sus ingresos y la pauperización de sus economías cotidianas para vivir con dignidad. Al cabo que, ni sanitaristas ni economistas, más proclives a la charlatanería promovida desde las mass media, nunca dieron en cinco meses de cuarentena una solución a ambas problemáticas que tienden a plantear un interrogante cada vez mayor respecto de cómo será la supervivencia de la gente en el período post pandemia.

Sin embargo, la politiquería de la democracia liberal continuó haciendo de las suyas: no donaron parte de sus jugosos sueldos para ayudar al siempre quebrantado sistema de salud público; entre gallos y medianoches hicieron compras de insumos con escandalosos sobreprecios dañando al erario estatal; plantearon expropiaciones impopulares; apuraron reformas como la judicial para el amparo de los funcionarios delincuentes; aplicaron programas oficiales con “lenguaje inclusivo”; liberaron presidiarios comunes con la excusa del COVID-19; dieron libertad domiciliaria a dirigentes con causas por malversación; y un largo etcétera más. Tales medidas, surge a la vista, nada importan a la población desamparada, desocupada y aturdida.

MARAÑA DE INTERESES SINARQUICOS

De todos los ítems nombrados y hechos a espaldas del ciudadano de a pie, hay otro que es el que más relación tiene respecto del COVID-19 o Coronavirus, y tiene que ver con las mentadas “vacunas salvadoras” con que un puñado de laboratorios farmacéuticos multinacionales pretenden “inmunizar” a la humanidad. Con el agravante de que nuestra Argentina pasa a ser un candidato principal como conejillo de Indias para la experimentación de varios tipos de vacunas que, al parecer, se encuentran en fases de elaboración, prueba y producción.

La fiebre por fabricar una vacuna que saque del atolladero a la población mundial, se ha convertido en el eslogan más publicitado desde mediados de julio para acá. Por lo tanto, hoy se endiosa a las farmacéuticas comprometidas en dicha solución como el único camino viable para enfrentar al COVID-19, y se vitupera a quienes plantean, desde otro ángulo, soluciones tal vez alternativas como la del dióxido de cloro que, de comprobarse su funcionamiento contra el virus pandémico, le acarrearía enormes pérdidas económicas a los gigantes de la industria farmacéutica.

¿Qué intereses se mueven detrás de estas farmacéuticas hoy encumbradas y en la cual se pretende colocar toda esperanza? Partamos de la base, de que unos meses antes de que trasciendan los primeros pasos de esta pandemia, el 18 de octubre de 2019 tuvo lugar en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, un simulacro de pandemia que fue organizado bajo el título de Event 201 – A Global Pandemic Excersice (traducido al español, “Evento 201 – Un ejercicio de pandemia global”).

De este simulacro participaron, entre otras organizaciones, la Bill and Melinda Gates Foundation, la Universidad Johns Hopkins (la misma que mantiene la contabilidad oficial de contagiados, muertos y recuperados de COVID-19 a escala mundial) y el Foro Económico Mundial, entre otros. Extraño, por cierto, que se involucre a la máxima entidad económica global en un simulacro de pandemia, si no pensáramos que allí también se estudió la posibilidad de sopesar y calcular las pérdidas que una tal supuesta pandemia iba a generarle al mundo entero. Todo muy calculado, planificado.

Entreverando principios malthusianos y de control poblacional, años antes del simulacro varios dirigentes de la política mundial esgrimían sus puntos de vista acerca de lo imperioso que sería eliminar a la población vieja, dicho esto por los gastos que producen en la economía mundial. Hemos leído, en este sentido, lo dicho por Christine Lagarde (ex directora del FMI y actual presidente del Banco Central Europeo), quien dijo: “Los ancianos viven demasiado y eso es un riesgo para la economía global. Tenemos que hacer algo y ya”. O sino, lo que expresara el Ministro de Finanzas de Japón, Taro Aso, quien pidió a los ancianos de su país que “se den prisa en morir” por los gastos que provocan al sistema de salud nipón.

La Bill and Melinda Gates Foundation, por ejemplo, dueña de Microsoft, es una de las organizaciones que está detrás en más de un proyecto de vacuna contra la pandemia por ellos promovida. 

El 12 de agosto de 2020, justo cuando se conmemoraba el “Día de la Reconquista” de Buenos Aires contra las tropas inglesas en 1806, el presidente Alberto Fernández anunciaba que en nuestro país se iba a producir la vacuna contra el COVID-19 que se viene desarrollando en la Universidad de Oxford, Inglaterra, recibiendo calurosos elogios por parte del Embajador británico en Buenos Aires, Mark Kent, por tan apreciable colaboración experimental. Al mismo tiempo, Fernández nombró que uno de los responsables de la producción local e Hispanoamericana de esa vacuna estará bajo la responsabilidad del inescrupuloso Hugo Arnoldo Sigman, presidente o director del laboratorio mAbxience que trabaja, a su vez, con la firma británica AstraZeneca [1], ligada a Oxford. 

Vale decir que en enero de 2020, como aprontando el afianzamiento de esta red de vínculos y favores para lanzar y contrarrestar la pandemia, Hugo Sigman fue designado “Embajador de Buena Voluntad” del Instituto Interamericano de Cooperación con la Agricultura (IICA), un organismo que recibe la financiación de Microsoft, oh casualidad, de Bill Gates y su Fundación (Bill and Melinda Gates Foundation), participante de la simulación de la pandemia de octubre de 2019.

Otra iniciativa para la obtención de la vacuna contra el Coronavirus, le pertenece a la farmacéutica norteamericana Pfizer, que también tuvo la aprobación de las autoridades gubernamentales argentinas en julio de 2020 para que cuente con 30.000 “voluntarios”. El proyecto se titula Lightspeed (en español, “Velocidad de la Luz”), y su cabeza visible es el Dr. Fernando Polack, quien fue recibido por Alberto Fernández en la quinta de Olivos el 10 de julio de 2020, según consta en la cuenta de “Twitter” del mandatario.

Polack no es un simple filántropo. Se trata del presidente de la Fundación INFANT, una ONG fundada por él en el año 2003, y que recibe financiación extranjera de la Bill and Melinda Gates Foundation… Sí, la misma que también está detrás del proyecto experimental de la vacuna de Oxford. ¿Casualidad, no? La Fundación de Bill Gates le dio a Polack la friolera de U$S 3.600.000 entre los años 2016 y 2020, en aportes para la Fundación INFANT. En la currícula de Fernando Polack vemos que se perfeccionó como infectólogo en la Johns Hopkins School of Medicine, de Estados Unidos, o sea, la universidad que también participó del simulacro de pandemia de octubre de 2019 y que cuenta las cifras oficiales mundiales del COVID-19.

Entender estos menesteres de la globalización sinárquica modificaría radicalmente la óptica de esta pandemia planificada de COVID-19 que nos han vendido hasta ahora, y que nos ha quitado un año de vida, proyectos personales y la entrada a una etapa llena de oscurantismo y siniestros intereses.


Por Gabriel O. Turone

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Referencias:

[1] AstraZeneca tiene una mayoría accionaria que pertenece a la familia judía de banqueros Wallenberg y al fondo financiero "BlackRock", o sea, el principal grupo acreedor de la deuda externa argentina.

viernes, 29 de septiembre de 2017

LEY DE ASOCIACIONES PROFESIONALES: QUIÉNES Y POR QUÉ LA HAN QUERIDO DESTRUIR



De algunas conversaciones que he mantenido con gente mayor, y, así también, de las variadas obras que alcancé a leer sobre el tópico, puedo concluir en que el encarcelamiento de Juan Domingo Perón en la isla Martín García en la primera mitad de octubre de 1945 se debió a la Ley de Asociaciones Profesionales que el entonces coronel hizo sancionar el día 2 de ese mes y año a través del Decreto Nº 23.852.

            La Ley de Asociaciones Profesionales le otorgaba a los gremios dos cuestiones fundamentales. Primero, reconocer la legalidad de cada entidad gremial, por ende, darle resguardo jurídico a los trabajadores que, hasta ese 2 de octubre de 1945, no podían hacer reclamos de ninguna naturaleza porque tales reclamos eran ilegítimos, nada los amparaba. Por eso, a partir de esa Ley, cada gremio pudo pelear por zanjar su Convenio Colectivo de Trabajo, sus paritarias, por los días que le correspondía de vacaciones a sus afiliados, el aguinaldo, etc., todo eso ante las autoridades gubernamentales competentes. En segundo término, la Ley establecía que, para fortalecer el poder de los trabajadores, era imperioso que exista un único gremio por rama de la actividad. Esto quería decir, que los metalúrgicos para ser más fuertes tenían que estar nucleados en un único gremio de metalúrgicos, los rurales en un único gremio relativo al campo, y así con todas las actividades laborales. De allí, la conclusión que se tiene para el sindicalismo de cuño peronista de que “todos unidos triunfaremos”, como reza en una de sus partes la Marcha Peronista, algo que también se relaciona con la más célebre frase popular que dice: “La unidad hace a la fuerza”.

            En tal sentido, ambos pilares de la Ley de Asociaciones Profesionales no hicieron más que derrotar el tipo de organización gremial que se adecuaba a las pretensiones de los regímenes de tipo oligárquico/conservador, para quienes los gremios no eran merecedores de tener derechos pues, para amedrentar su potencial, se los prefería organizados por oficios. Así, dentro del ámbito rural, por caso, había que establecer un gremio de alambradores, otro de esquiladores, otro de recolectores de manzana, etc., en vez de uno solo que agrupara a todas esas actividades de campo que, sin lugar a dudas, iban a ir con mayor peso a la hora de pelear ante las injusticias o sus derechos.

            Dicho esto, agregaré otra condición que favorecía notablemente a los gremios merced a la Ley de Asociaciones Profesionales, y que tiene que ver con que esta normativa les permitía a las entidades obreras ser libres y autónomas, en razón de que ahora era una realidad el fuero sindical colectivo, lo mismo el fuero individual. La existencia de ambos fueros quería significar, dicho por el propio Perón, “la inviolabilidad del sindicato”, es decir,

            “En un sindicato no puede entrar nadie. Sólo puede intervenir la central obrera, pero no el gobierno ni ninguna otra autoridad. Es casi una extraterritorialidad, y es la que ha permitido a los sindicatos ser libres y totalmente autónomos.”[1]

            Por esto mismo, es que los gremios han sido organizaciones libres del pueblo con autonomía, y de ello la queja constante y sonante del viejo orden oligárquico, subversivo y socialdemócrata para destruir semejante osadía, que, como veremos, lo han intentado en las décadas subsiguientes a septiembre de 1955.

            El Senador Nacional (MC) Oraldo Britos ha sostenido, en un escrito, las vicisitudes por las que ha transcurrido la Ley de Asociaciones Sindicales a partir del golpe de Estado septembrino que fuera comandado por el general Eduardo Lonardi.

            “No olvidemos –dice Britos- que Aramburu en 1956 deroga el Decreto Ley 23.852/45, Onganía en 1966 la Ley 14.455/58, Videla en 1976 la Ley 20.615/73, y finalmente la UCR, montada en una mal llamada Ley 22.105/82 originada en la última dictadura militar, en 1984 pretendió controlar las organizaciones gremiales y sus obras sociales.”[2]

            Pasando el limpio el párrafo anterior, la primigenia Ley Nº 23.852 de Asociaciones Profesionales fue derogada por el presidente de Facto, teniente general Pedro Eugenio Aramburu, en 1956, haciendo ilegales a los gremios e interviniendo militarmente la Confederación General del Trabajo (CGT), que cayó en manos del capitán de Navío Alberto Patrón Laplacette. Luego, tras el ascenso democrático de Arturo Frondizi a la presidencia de la nación en 1958, y con motivo del pacto que secretamente firmara con Juan Perón, se sancionó la Ley Nº 14.455 de Asociaciones Profesionales de Trabajadores que devolvía algunos derechos a las organizaciones sindicales. A dicha Ley Nº 14.455 la mantendrá Arturo Umberto Illia (1963-1966), pero sobrevenido un nuevo golpe de Estado, esta vez a manos del general Juan Carlos Onganía, esa Ley es derogada una vez más, creando una regresión en la vida institucional de los gremios a sus estadios de la época oligárquica.

            Al retornar el peronismo al poder en mayo de 1973, el odontólogo Héctor José Cámpora hace sancionar la Ley Nº 20.615 de Derecho de las Asociaciones Profesionales, la cual se verá firmemente aplicada, y mejorada, por la Ley de Contrato de Trabajo (Nº 20.744) que se sancionó en septiembre de 1974 bajo la presidencia de Isabel Perón. Sin embargo, ante el advenimiento del Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983), el teniente general Jorge Rafael Videla derogó la Ley Nº 20.615 y, en cambio, sancionó y promulgó, el 15 y 22 de septiembre de 1979, respectivamente, las modificaciones pertinentes para quitarle derechos a los gremios en base al Artículo 5 del Estatuto  que regía para el gobierno militar surgido mediante el golpe de Estado en 1976.

            Al comentar el corpus de las modificaciones que hizo el general Videla a la Ley Nº 20.615 que rigió desde 1973 hasta 1976, en su artículo 82 quedaba expresa la derogación de la misma, mientras que en el artículo 5 se afirmaba que “Podrá existir en el ámbito nacional más de una federación por actividad, oficio, profesión o categoría, sin superposición territorial”, permitiendo, de este modo, la denominada “democratización” del movimiento obrero y, por lo mismo, la quita de fuerza ante las exigencias de las entidades patronales. Y en el artículo 8, se aclaraba que

“Las asociaciones gremiales de trabajadores no podrán participar en actividades políticas, ni prestar apoyo directo o indirecto a partidos, candidatos políticos o a quienes realicen actividades políticas.”

Va de suyo, que esta mordaza venía a endurecer la intervención militar de las actividades de los trabajadores agremiados, pues con el Decreto 10 (“62 Organizaciones” – Prohibición de su actuación) y la Ley Nº 21.270 (Confederación General del Trabajo – Intervención – Bloqueo de fondos, cuentas bancarias y bienes patrimoniales), ambas sancionadas y promulgadas el mismo 24 de marzo de 1976, las expresiones e inquietudes del movimiento obrero organizado quedaban seriamente dañadas y silenciadas.

Finalmente, con el advenimiento de la democracia liberal en 1983, todos los partidos políticos argentinos habían pactado que, cualquiera sea el vencedor de las elecciones presidenciales, éste debía modificar las leyes sancionadas por la dictadura cívico-militar surgida en 1976. Pero Raúl Ricardo Alfonsín Foulkes incumplió el compromiso, por eso en 1984 tuvo la osadía de bregar por la “democratización” del movimiento obrero, atenuando, acaso, lo dispuesto por el general Videla unos años antes, mas restringiendo el poder y la organización de los gremios nucleados en la CGT.

Fue a través de Antonio Mucci, ministro de Trabajo del gobierno de Alfonsín (diciembre 1983-mayo 1984), que propuso la llamada Ley de Reordenamiento Sindical, el intento más serio que tuvo la UCR por quebrar al movimiento obrero organizado. Al tratarse en la Cámara de Senadores de la Nación, el proyecto fue rechazado por el bloque justicialista y por otros legisladores que se oponían a la medida.

Sin embargo, el sueño de dividir a los gremios para que dejen o mermen su autonomía, su libertad y queden en inferioridad de condiciones ante la puja eterna que sostienen contra los empresarios y las patronales, no está terminado ni mucho menos. La última expresión en este sentido, provino de un personaje que, justamente, ha surgido de las filas del pauperizado movimiento obrero de fines del siglo XX y comienzos del XXI, muchos de cuyos dirigentes han devenido en empresarios y han abandonado los principios y valores que le dieron razón de ser. Hablo de Facundo Moyano, ex secretario general de SUTPA (Sindicato Único de los Trabajadores de Peaje), a quien hemos visto envuelto en faenas de playboy, vida lujosa y cargada de despreocupación, el mismo que en noviembre de 2013 y en el mismo mes de 2016, esbozó su posición para “democratizar” –como lo pensó el socialdemócrata gramsciano Alfonsín- al movimiento obrero. “La democratización sindical va a contribuir a que se fortalezca el modelo sindical argentino y la participación política de los trabajadores”, dijo el diputado nacional Facundo Moyano en 2013. Y tres años más tarde, volvió a la carga:

“…es muy importante poder iniciar este debate que contribuye a la democracia sindical y que se tiene que dar en el seno del Movimiento Obrero. Sólo los trabajadores pueden decidir cómo quieren organizarse para defender sus intereses. La democracia sindical es un debate necesario.”[3]

            Reservo para el final, algo que por ahí muchos desconocieron aunque imaginaron, y es que, durante el tercer y último gobierno constitucional de Juan Domingo Perón, las organizaciones involucradas en la subversión marxista pidieron, durante un Plenario de la Juventud Trabajadora Peronista (JTP)[4] celebrado en el estadio Luna Park en noviembre de 1973, la modificación de la Ley de Asociaciones Profesionales… Si no me cree, vea la bandera de la imagen que ilustra esta nota, donde leemos: “PLENARIO SINDICAL PERONISTA PARA LA REFORMA DE LA LEY DE ASOCIACIONES PROFESIONALES”.

            Esos mismos, fueron retratados del modo que sigue por una publicación partidaria:

            “Los empeños de la JTP (volantes con textos coordinados, campañas de difamación, mesas de “franeleo”, etc.) no alcanzaron a engrupir al pueblo que sabe que su ley es la de Asociaciones Profesionales y que sus dirigentes son los que han elegido en actos democráticos. En cambio a los de la JTP no los eligió nadie ni tienen representatividad alguna. Son una minoría universitaria que intenta copar ideológicamente al movimiento obrero organizado a través de la mejor herramienta que tuvo Perón en estos 17 años: la Confederación General del Trabajo, o como dijo Perón; la casa de la columna vertebral del peronismo.”[5]

            Por eso, repasemos el listado: oligárquicos, golpistas, subversivos marxistas, socialdemócratas, yuppies. ¿Qué tienen en común? Su profunda aversión, desprecio y traición hacia lo mejor que tuvimos, tenemos y tendremos en la República Argentina: los que trabajan.


Por Gabriel O. Turone


[1] Canfalonieri, Orestes D. “Perón contra Perón”, Editorial Antygua, Buenos Aires, agosto de 1956, página 15.
[2] Britos, Oraldo N. (2014). A 30 años del rechazo del Proyecto del Ley de “Reordenamiento Sindical”. De  http://escuelauatre.com.ar.
[3] Facundo Moyano: “Lo que buscamos es democratizar el sindicalismo”. NCN Noticias Congreso Nacional, nota del 11 de noviembre de 2016, https://www.ncn.com.ar/facundo-moyano-lo-que-buscamos-es-democratizar-el-sindicalismo.
[4] La JTP fue el brazo juvenil sindicalizado que respondía a la terrorista Organización Montoneros.
[5] No pudo llenar el Luna Park la JTP a pesar del apoyo universitario, Revista “El Caudillo de la Tercera Posición”, Año I, Nº 1, noviembre 16 de 1973, página 14. 

domingo, 27 de noviembre de 2016

APUNTES PERONISTAS SOBRE FIDEL CASTRO Y LA "REVOLUCION CUBANA"

Fidel Castro Ruz y Richard Nixon, entonces Vicepresidente de EE.UU., 1959.


Aquietada la polvareda que causó en las redes sociales de Internet el fallecimiento del Primer Ministro de Cuba Fidel Castro Ruz, que, como cualquier figura mundial, ha suscitado declamaciones a favor y en contra, quizás sea conveniente esbozar qué referencias tenían algunos referentes del peronismo respecto a su figura y la de la mentada “Revolución Cubana”.

Hemos leído por ahí a no pocos que han pretendido hacer notar una fusión de ideales entre la figura del difunto cubano con la de Juan Domingo Perón, publicando, para robustecer tal argumento, algunos audios de segundos de duración en los que Perón habla bien de Castro; las cartas que ambos se enviaron en 1974; el accionar de Fidel Castro en Bogotá, Colombia, como ‘joven agitador peronista nacido en Cuba’ –de acuerdo a la calificación secreta que de él hizo la CIA-; o, desde un plano meramente comercial, mencionando la apertura económica que llevó adelante el peronismo entre 1973/74 con la isla del Caribe vendiéndole maquinarias industriales, camiones, tractores, alimentos, etc.

Por empezar, y a la documentación nos remitimos, el peronismo ha sido una ideología y una doctrina pensada ‘desde y para lo nacional’, por cuanto “es el conjunto de ideas realizables que, de acuerdo con nuestro medio económico, social, político y cultural, tienen los peronistas para que en un entendimiento mutuo, con una común manera de ver, pensar y actuar, puedan coordinar sus esfuerzos para la realización de dichas ideas”.[1] Ni siquiera en el apogeo del peronismo intentó su mentor, Juan Perón, augurar una proyección internacionalista de su ideología, por la sencilla razón de que nunca el peronismo fue una ideología de exportación:

“En 1950, cuando el Justicialismo estaba en auge en la Argentina, fuimos invitados por algunos simpatizantes de diversos países latinoamericanos para realizar una “Internacional Justicialista” con la idea de extender nuestra ideología hacia otros países del Continente.

“Nuestra respuesta fue negativa porque consideramos entonces inapropiado que una doctrina nacionalista se transformara en ideario internacional. Seguimos pensando lo mismo, pero ofrecemos a los hermanos de América del Sur nuestra experiencia, nuestras ideas por si, de alguna manera, pudieran serles útiles en sus casos y situaciones particulares.”[2]

Al leer lo anterior, nos preguntamos cuán cierta puede ser la idea de un Fidel Castro que, estando en Bogotá, pudiera ser conceptuado por los organismos de Inteligencia de Estados Unidos bajo el mote de “joven agitador peronista”, idea de la que se agarran confundidos compatriotas al querer unificar los ideales de Fidel Castro con los de Juan Domingo Perón, así hayan existido algunos contactos entre el cubano Castro y los diplomáticos argentinos situados en Colombia.

El castrismo, por su parte, se gestó como “juguete de las circunstancias” de los poderes mundiales, tal como afirmara Perón, por eso tuvo un apoyo inicial de los Estados Unidos, para finalmente, y a partir del 2 de diciembre de 1961, Fidel Castro Ruz declarar que su régimen era marxista-leninista.

El ex FORJA, diplomático e historiador revisionista, Dr. Atilio García Mellid[3], aseguró en Revolución Nacional o Comunismo (1967, páginas 172 y 173) la verdadera motivación y naturaleza de la “Revolución Cubana” de 1959, que, lejos de ser portadora de una idea “libertaria” no fue, sino, un engranaje más dentro de lo que Perón denominaba Sinarquía Internacional:

“La intromisión soviética en las cuestiones internas de las naciones americanas es un hecho reiteradamente probado. Antes el trato era directo, en tanto ahora se opera por intermedio de la cabeza de puente instalada en Cuba. Fidel Castro, cuya confesión de ser marxista-leninista fue espontáneamente prestada, recibe de la Unión Soviética un respaldo amplio, público y desafiante. Si bien la URSS debió ceder, en octubre de 1962, en la cuestión de los proyectiles teledirigidos, que se vio obligada a retirar de la isla antillana, presionada por la enérgica actitud asumida por los Estados Unidos, la íntima cooperación no dejó de manifestarse. A solamente dos meses de aquel episodio, ante el Soviet Supremo, el 12 de diciembre, Kruhschev declaró que la URSS le daría amplio respaldo a Cuba si fuera atacada; posición que ratificó el ideólogo Suslov, en una importante conferencia realizada el 2 de enero de 1963.

“Fidel Castro montó su tienda insurreccional en la Sierra Maestra y logró que Cuba cayera en sus manos, no por la acción de sus guerrillas, sino por complicidades de los ingenios azucareros norteamericanos, que necesitaban la eliminación de la guerra civil para levantar en paz sus cosechas promisorias. Jugaron a la carta del “demócrata” Castro, que sepultó con esa ayuda ajena al déspota Batista. La revolución cubana, consolidada en la línea comunista, oculta estos hechos y glorifica a la “guerra de guerrillas” como instrumento invencible de la “liberación americana”. Rápidamente proclamó que “toda América debe levantarse y convertir la cordillera de los Andes en otra Sierra Maestra”. ¿Con capitalistas norteamericanos?”

El ex Secretario Político de Perón, Julián Licastro, ha definido muy bien el aliento que desde Cuba hizo Fidel Castro sobre las organizaciones armadas que asolaron la Argentina e, incluso, al gobierno constitucional surgido en mayo de 1973. Pone especial atención tanto en el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) como en la Organización Montoneros, por eso dirá que

“La decisión estratégica de Montoneros fue por el socialismo y la lucha armada: ése es el proyecto. El modelo de ese proyecto es el modelo marxista, no es ni el socialdemócrata ni el justicialista. El modelo de la lucha armada a su vez, es la guerrilla urbana, es el foquismo, castrista o guevarista.”[4]

O sea, el accionar de las organizaciones subversivas locales consistía en la aplicación de métodos cubanos (castristas/ guevaristas), los cuales se podían enseñar, mediante entrenamientos de tipo militar, en la propia isla. Así mismo, Licastro advierte el pésimo análisis que hicieron aquellos vanguardistas sin olor a pueblo al momento de aplicar su criminalidad:

“(Sin embargo) Hay una desconexión de las realidades: el ejército de (Fulgencio) Batista no es el ejército de Lanusse, el ejército cubano es la guardia pretoriana de un tirano, pero no es el ejército nacional profesional, más allá de todas las críticas que se le puedan hacer a la cúpula liberal. (…) La conclusión práctica de esta desviación fue que, en el proyecto socialista-marxista y en el método de la acción directa foquista, ellos tenían que desarrollar la lucha ideológica, forzando la doctrina peronista hacia la extrema izquierda. (…) [Perón] les explicaba que para conectarse con la Unión Soviética como gran potencia no necesitaba ni a Cuba ni a Castro.”[5]

Conectándolo con lo anterior, García Mellid ya había hecho la advertencia que ahora hace Licastro, cuando aquél afirmaba con acierto de que “Debemos, pues, apelar a los marxistas para que se sinceren consigo mismo; no cabe que sigan mancillando vocablos sagrados, que expresan exactamente lo contrario de lo que se proponen obtener. Es hora de que adviertan que no puede haber nacionalismo que no sea irreductible y violentamente antimarxista”.[6] Aquí, entonces, es donde se precisa con descarno la diferencia fundamental que existe entre la ideología peronista de la ideología castrista.

Hay un dato de Inteligencia que lo aporta en una de sus obras Juan Bautista Yofre. El coronel (R) Santiago Menéndez había sido, entre otras cosas, Jefe del Regimiento de Infantería I ‘Patricios’, miembro del GOU (Grupo de Obra de Unificación) y, a finales de la Segunda Guerra Mundial, Perón lo designó agregado militar en Cuba. No lo confirma Yofre, pero según parece Menéndez permaneció por durante varios años haciendo Inteligencia en el Caribe. “En Cuba tuvo varios ‘hallazgos’: conoció y fichó a Fidel Castro, al cual ubicó como bailarín de dudosa moralidad”, anota Yofre del testimonio de un “intimo colaborador” del coronel retirado Menéndez.[7]

El internacionalismo de Fidel Castro –muy contrario al nacionalismo del justicialismo fundado por Perón-, es notorio cuando el 20 de agosto de 1970 Mario Eduardo Firmenich fue recibido en La Habana como un “héroe del Marxismo-Leninismo”…mientras otros que estaban en la conducción de Montoneros con él morían en Capital Federal y el Gran Buenos Aires entregados por la ‘interna’ Aramburu-Onganía.

Mucha de la sangre argentina que se derramó entre 1964 y 1989 (incluyendo los asesinatos de soldados, suboficiales y oficiales durante el copamiento del Regimiento de Infantería 3 “Gral. Belgrano” de La Tablada), se debieron a que el comandante Fidel Castro Ruz deseaba exportar el comunismo o socialismo a Hispanoamérica convirtiendo “a Cuba en un campo de adiestramiento de la guerrilla latinoamericana”. Y lo hizo no solamente con armamentos, tácticas y técnicas militares cubanas, sino, además, con hombres. Así, desde muy temprano, el 18 de abril de 1964, moría en combate el subversivo cubano Horacio Peña Torre en Orán, Salta, cuando la Gendarmería abatió al EGP (Ejército Guerrillero del Pueblo) que lideraba Jorge Ricardo “Comandante Segundo” Masetti.

Por último, aunque para nada final en lo referente a este asunto, no debe olvidarse la relevación que hizo Yofre en uno de sus últimos libros (Puerta de Hierro, Sudamericana, 2015), cuando, en las páginas 526 y 527, muestra el fascímil de un documento secreto que un ‘topo’ que Perón tenía inserto en el PRT-ERP le anunciaba sobre el posible asesinato suyo durante su regreso a la Argentina el 17 de noviembre de 1972. Ese documento está lleno de léxicos a descifrar, en donde se deducía que el propio aliado de Fidel Castro, Roberto Mario Santucho, había esbozado en un plenario que Perón iba a caer muerto por su organización terrorista.

Cualquier semejanza con lo que pasó…no fue mera coincidencia.


Por Gabriel O. Turone


[1] “Manual del Peronista”, Partido Peronista, Consejo Superior Ejecutivo, Buenos Aires, 1948, página 25.
[2] “La hora de los pueblos”, de Juan D. Perón, Editorial Pleamar, Buenos Aires, Argentina, 1973, página 100.
[3] García Mellid fue Embajador argentino en Canadá entre 1949 y 1950. Anteriormente, Secretario de Cultura del Ministerio de Relaciones Internacionales de la Nación. Durante la “Resistencia Peronista” ejerció como ‘correo’ de Perón.
[4] “Mi encuentro con Perón”, de Julián Licastro, Ediciones Lumiere, Buenos Aires, Argentina, 2008, página 163.
[5] Op. cit., páginas 163 y 164.
[6] “Revolución Nacional o Comunismo”, de Atilio García Mellid, página 292.
[7] “Nadie Fue”, de Juan Bautista Yofre, 3ª Edición del autor, 2006, página 32.