viernes, 29 de septiembre de 2017

LEY DE ASOCIACIONES PROFESIONALES: QUIÉNES Y POR QUÉ LA HAN QUERIDO DESTRUIR



De algunas conversaciones que he mantenido con gente mayor, y, así también, de las variadas obras que alcancé a leer sobre el tópico, puedo concluir en que el encarcelamiento de Juan Domingo Perón en la isla Martín García en la primera mitad de octubre de 1945 se debió a la Ley de Asociaciones Profesionales que el entonces coronel hizo sancionar el día 2 de ese mes y año a través del Decreto Nº 23.852.

            La Ley de Asociaciones Profesionales le otorgaba a los gremios dos cuestiones fundamentales. Primero, reconocer la legalidad de cada entidad gremial, por ende, darle resguardo jurídico a los trabajadores que, hasta ese 2 de octubre de 1945, no podían hacer reclamos de ninguna naturaleza porque tales reclamos eran ilegítimos, nada los amparaba. Por eso, a partir de esa Ley, cada gremio pudo pelear por zanjar su Convenio Colectivo de Trabajo, sus paritarias, por los días que le correspondía de vacaciones a sus afiliados, el aguinaldo, etc., todo eso ante las autoridades gubernamentales competentes. En segundo término, la Ley establecía que, para fortalecer el poder de los trabajadores, era imperioso que exista un único gremio por rama de la actividad. Esto quería decir, que los metalúrgicos para ser más fuertes tenían que estar nucleados en un único gremio de metalúrgicos, los rurales en un único gremio relativo al campo, y así con todas las actividades laborales. De allí, la conclusión que se tiene para el sindicalismo de cuño peronista de que “todos unidos triunfaremos”, como reza en una de sus partes la Marcha Peronista, algo que también se relaciona con la más célebre frase popular que dice: “La unidad hace a la fuerza”.

            En tal sentido, ambos pilares de la Ley de Asociaciones Profesionales no hicieron más que derrotar el tipo de organización gremial que se adecuaba a las pretensiones de los regímenes de tipo oligárquico/conservador, para quienes los gremios no eran merecedores de tener derechos pues, para amedrentar su potencial, se los prefería organizados por oficios. Así, dentro del ámbito rural, por caso, había que establecer un gremio de alambradores, otro de esquiladores, otro de recolectores de manzana, etc., en vez de uno solo que agrupara a todas esas actividades de campo que, sin lugar a dudas, iban a ir con mayor peso a la hora de pelear ante las injusticias o sus derechos.

            Dicho esto, agregaré otra condición que favorecía notablemente a los gremios merced a la Ley de Asociaciones Profesionales, y que tiene que ver con que esta normativa les permitía a las entidades obreras ser libres y autónomas, en razón de que ahora era una realidad el fuero sindical colectivo, lo mismo el fuero individual. La existencia de ambos fueros quería significar, dicho por el propio Perón, “la inviolabilidad del sindicato”, es decir,

            “En un sindicato no puede entrar nadie. Sólo puede intervenir la central obrera, pero no el gobierno ni ninguna otra autoridad. Es casi una extraterritorialidad, y es la que ha permitido a los sindicatos ser libres y totalmente autónomos.”[1]

            Por esto mismo, es que los gremios han sido organizaciones libres del pueblo con autonomía, y de ello la queja constante y sonante del viejo orden oligárquico, subversivo y socialdemócrata para destruir semejante osadía, que, como veremos, lo han intentado en las décadas subsiguientes a septiembre de 1955.

            El Senador Nacional (MC) Oraldo Britos ha sostenido, en un escrito, las vicisitudes por las que ha transcurrido la Ley de Asociaciones Sindicales a partir del golpe de Estado septembrino que fuera comandado por el general Eduardo Lonardi.

            “No olvidemos –dice Britos- que Aramburu en 1956 deroga el Decreto Ley 23.852/45, Onganía en 1966 la Ley 14.455/58, Videla en 1976 la Ley 20.615/73, y finalmente la UCR, montada en una mal llamada Ley 22.105/82 originada en la última dictadura militar, en 1984 pretendió controlar las organizaciones gremiales y sus obras sociales.”[2]

            Pasando el limpio el párrafo anterior, la primigenia Ley Nº 23.852 de Asociaciones Profesionales fue derogada por el presidente de Facto, teniente general Pedro Eugenio Aramburu, en 1956, haciendo ilegales a los gremios e interviniendo militarmente la Confederación General del Trabajo (CGT), que cayó en manos del capitán de Navío Alberto Patrón Laplacette. Luego, tras el ascenso democrático de Arturo Frondizi a la presidencia de la nación en 1958, y con motivo del pacto que secretamente firmara con Juan Perón, se sancionó la Ley Nº 14.455 de Asociaciones Profesionales de Trabajadores que devolvía algunos derechos a las organizaciones sindicales. A dicha Ley Nº 14.455 la mantendrá Arturo Umberto Illia (1963-1966), pero sobrevenido un nuevo golpe de Estado, esta vez a manos del general Juan Carlos Onganía, esa Ley es derogada una vez más, creando una regresión en la vida institucional de los gremios a sus estadios de la época oligárquica.

            Al retornar el peronismo al poder en mayo de 1973, el odontólogo Héctor José Cámpora hace sancionar la Ley Nº 20.615 de Derecho de las Asociaciones Profesionales, la cual se verá firmemente aplicada, y mejorada, por la Ley de Contrato de Trabajo (Nº 20.744) que se sancionó en septiembre de 1974 bajo la presidencia de Isabel Perón. Sin embargo, ante el advenimiento del Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983), el teniente general Jorge Rafael Videla derogó la Ley Nº 20.615 y, en cambio, sancionó y promulgó, el 15 y 22 de septiembre de 1979, respectivamente, las modificaciones pertinentes para quitarle derechos a los gremios en base al Artículo 5 del Estatuto  que regía para el gobierno militar surgido mediante el golpe de Estado en 1976.

            Al comentar el corpus de las modificaciones que hizo el general Videla a la Ley Nº 20.615 que rigió desde 1973 hasta 1976, en su artículo 82 quedaba expresa la derogación de la misma, mientras que en el artículo 5 se afirmaba que “Podrá existir en el ámbito nacional más de una federación por actividad, oficio, profesión o categoría, sin superposición territorial”, permitiendo, de este modo, la denominada “democratización” del movimiento obrero y, por lo mismo, la quita de fuerza ante las exigencias de las entidades patronales. Y en el artículo 8, se aclaraba que

“Las asociaciones gremiales de trabajadores no podrán participar en actividades políticas, ni prestar apoyo directo o indirecto a partidos, candidatos políticos o a quienes realicen actividades políticas.”

Va de suyo, que esta mordaza venía a endurecer la intervención militar de las actividades de los trabajadores agremiados, pues con el Decreto 10 (“62 Organizaciones” – Prohibición de su actuación) y la Ley Nº 21.270 (Confederación General del Trabajo – Intervención – Bloqueo de fondos, cuentas bancarias y bienes patrimoniales), ambas sancionadas y promulgadas el mismo 24 de marzo de 1976, las expresiones e inquietudes del movimiento obrero organizado quedaban seriamente dañadas y silenciadas.

Finalmente, con el advenimiento de la democracia liberal en 1983, todos los partidos políticos argentinos habían pactado que, cualquiera sea el vencedor de las elecciones presidenciales, éste debía modificar las leyes sancionadas por la dictadura cívico-militar surgida en 1976. Pero Raúl Ricardo Alfonsín Foulkes incumplió el compromiso, por eso en 1984 tuvo la osadía de bregar por la “democratización” del movimiento obrero, atenuando, acaso, lo dispuesto por el general Videla unos años antes, mas restringiendo el poder y la organización de los gremios nucleados en la CGT.

Fue a través de Antonio Mucci, ministro de Trabajo del gobierno de Alfonsín (diciembre 1983-mayo 1984), que propuso la llamada Ley de Reordenamiento Sindical, el intento más serio que tuvo la UCR por quebrar al movimiento obrero organizado. Al tratarse en la Cámara de Senadores de la Nación, el proyecto fue rechazado por el bloque justicialista y por otros legisladores que se oponían a la medida.

Sin embargo, el sueño de dividir a los gremios para que dejen o mermen su autonomía, su libertad y queden en inferioridad de condiciones ante la puja eterna que sostienen contra los empresarios y las patronales, no está terminado ni mucho menos. La última expresión en este sentido, provino de un personaje que, justamente, ha surgido de las filas del pauperizado movimiento obrero de fines del siglo XX y comienzos del XXI, muchos de cuyos dirigentes han devenido en empresarios y han abandonado los principios y valores que le dieron razón de ser. Hablo de Facundo Moyano, ex secretario general de SUTPA (Sindicato Único de los Trabajadores de Peaje), a quien hemos visto envuelto en faenas de playboy, vida lujosa y cargada de despreocupación, el mismo que en noviembre de 2013 y en el mismo mes de 2016, esbozó su posición para “democratizar” –como lo pensó el socialdemócrata gramsciano Alfonsín- al movimiento obrero. “La democratización sindical va a contribuir a que se fortalezca el modelo sindical argentino y la participación política de los trabajadores”, dijo el diputado nacional Facundo Moyano en 2013. Y tres años más tarde, volvió a la carga:

“…es muy importante poder iniciar este debate que contribuye a la democracia sindical y que se tiene que dar en el seno del Movimiento Obrero. Sólo los trabajadores pueden decidir cómo quieren organizarse para defender sus intereses. La democracia sindical es un debate necesario.”[3]

            Reservo para el final, algo que por ahí muchos desconocieron aunque imaginaron, y es que, durante el tercer y último gobierno constitucional de Juan Domingo Perón, las organizaciones involucradas en la subversión marxista pidieron, durante un Plenario de la Juventud Trabajadora Peronista (JTP)[4] celebrado en el estadio Luna Park en noviembre de 1973, la modificación de la Ley de Asociaciones Profesionales… Si no me cree, vea la bandera de la imagen que ilustra esta nota, donde leemos: “PLENARIO SINDICAL PERONISTA PARA LA REFORMA DE LA LEY DE ASOCIACIONES PROFESIONALES”.

            Esos mismos, fueron retratados del modo que sigue por una publicación partidaria:

            “Los empeños de la JTP (volantes con textos coordinados, campañas de difamación, mesas de “franeleo”, etc.) no alcanzaron a engrupir al pueblo que sabe que su ley es la de Asociaciones Profesionales y que sus dirigentes son los que han elegido en actos democráticos. En cambio a los de la JTP no los eligió nadie ni tienen representatividad alguna. Son una minoría universitaria que intenta copar ideológicamente al movimiento obrero organizado a través de la mejor herramienta que tuvo Perón en estos 17 años: la Confederación General del Trabajo, o como dijo Perón; la casa de la columna vertebral del peronismo.”[5]

            Por eso, repasemos el listado: oligárquicos, golpistas, subversivos marxistas, socialdemócratas, yuppies. ¿Qué tienen en común? Su profunda aversión, desprecio y traición hacia lo mejor que tuvimos, tenemos y tendremos en la República Argentina: los que trabajan.


Por Gabriel O. Turone


[1] Canfalonieri, Orestes D. “Perón contra Perón”, Editorial Antygua, Buenos Aires, agosto de 1956, página 15.
[2] Britos, Oraldo N. (2014). A 30 años del rechazo del Proyecto del Ley de “Reordenamiento Sindical”. De  http://escuelauatre.com.ar.
[3] Facundo Moyano: “Lo que buscamos es democratizar el sindicalismo”. NCN Noticias Congreso Nacional, nota del 11 de noviembre de 2016, https://www.ncn.com.ar/facundo-moyano-lo-que-buscamos-es-democratizar-el-sindicalismo.
[4] La JTP fue el brazo juvenil sindicalizado que respondía a la terrorista Organización Montoneros.
[5] No pudo llenar el Luna Park la JTP a pesar del apoyo universitario, Revista “El Caudillo de la Tercera Posición”, Año I, Nº 1, noviembre 16 de 1973, página 14. 

miércoles, 30 de agosto de 2017

DESAPARECIDOS: ¿LOS BUSCA ALGUIEN A ESTOS?



Aeropuerto Internacional “El Pucú” de Formosa. 27 de agosto de 2017, 18:09 PM. Esta captura la saqué, algo incómodo y discretamente, antes del momento de embarcar en el avión que me traía de regreso a la ciudad de Buenos Aires. Recordaba la escena, pues se mantenía casi intacta desde hacía un año atrás, cuando también pasé por el mismo trámite viajero.

            Allí aparecen, a la vista, una nutrida cantidad de desaparecidos de la democracia. Exacto, leyó bien, desaparecidos del sistema democrático, de la falsa deidad que nos enseñaron, muchas veces obligadamente, a respetar so pena de alguna sanción de rancio estilo novelesco “1984”. Recordé aquellos rostros de los infelices que todavía están en algunas mazmorras o submundos de la democracia, de personas que nunca más vivieron la libertad o el pleno desarrollo de sus aptitudes para el mejoramiento humano de sus vidas.

            Repiquetea en la prensa canalla, la pregunta ideologizada y harto politizada: ¿Dónde está Santiago Maldonado? Un taxista formoseño, tierra acaudillada desde hace décadas por el delincuente Gildo Insfrán, me lo tildó de “hippie vago, mugriento”. No solamente tenía razón, sino que hasta el chofer, de casi mi misma edad, sabía que lo de este Maldonado era –es- parte de una cuestión con tufillo político local e internacional.

            Aceptando que, al fin y al cabo, el tal Santiago Maldonado, que andaba enredado en reclamos subversivos con “mapuches”, se encuentre desaparecido, oculto, con otra identidad y gozando de una vida de placer o, pensemos mal, sirviendo a los intereses financieros de la inglesa ciudad de Bristol, el hecho no deja de ser una tragedia.

            Universalicemos el ejemplo del alta y dudosamente publicitado Maldonado. ¿Qué hay, entonces, de las personas que figuran en esos papeles con membrete del Ministerio de Seguridad de la Nación pegados en el aeropuerto de Formosa? ¿Valen más o menos que Santiago Maldonado? ¿Merecen más o menos segundos y minutos de publicidad que los dispensados a quien protestaba junto a unos “mapuches” de habla hispana para escindir territorio argentino?

            Un eslogan de muy pobre pensamiento, empieza a corroer los medios de comunicación, y que dicen algo así como que “Macri está haciendo desaparecer a personas como en la dictadura”. Muy bien, hay allí un meta mensaje: que un gobierno surgido de la democracia sea comparado con el de un proceso militar de facto por hacer desaparecer humanos, lo que no sería tan descabellado imaginar. Y le sumaría una pregunta retórica, ¡ya que estamos!: ¿Y si todos los gobiernos de la democracia surgida en 1983 tienen sus propios desaparecidos?

            Al pensar en este último interrogante, traté de encuadrar lo mejor que pude mi celular para, casi en el acto, el obturador de la lente logre acaparar la mayor cantidad de imágenes posibles. Y los datos que acompañan a las fotos de los desgraciados me asombran, al tiempo que avalan lo que me cuestiono en la pregunta retórica. Veamos.

               Dice en uno de esos carteles de mejor visibilidad “BUSCAMOS A Ariel Eduardo FRUTOS”, el cual desapareció en la localidad de Ezeiza, Provincia de Buenos Aires, el “01/03/2015”. Me pregunté que quién gobernaba en marzo de 2015. Respuesta: Cristina Fernández Elizabeth Wilhelm de Kirchner. Ese Frutos es un desaparecido del gobierno democrático kirchnerista, ¿no es cierto? Sigamos con otro.

              En el extremo superior, figura el cartel, en blanco y negro, de la ciudadana desaparecida “ANELEY KAREN GIMENEZ”. Fecha de desaparición: 27 de octubre de 2012. Vuelvo a molestar la frágil memoria colectiva: ¿Quién gobernaba en octubre de 2012? La supuesta abogada Cristina Fernández de Kirchner. Continuemos.

            El 24 de septiembre de 2015, bajo el gobierno de Cristina Kirchner, desaparecieron dos criaturas, “Malena y Valentina JUNCOS MALLEA” de 6 y 8 años, respectivamente. ¿Nadie salió a protestar, con carteles y alboroto, por la desaparición de las niñas Juncos Mallea? Hasta el delincuente Carlos Saúl Menem tiene su desaparecido en el encuadre de la imagen capturada, cuando aparece un joven melenudo de nombre “Mariano Damián ARIAS” que fue visto por última vez en la localidad bonaerense de Lomas de Zamora en 1997, cuando contaba 18 años de edad (ahora, dice el cartel, tendría 38).

            Pregunto, ya para finalizar, ¿dónde están todos ellos, desaparecidos bajo gobiernos de la democracia?



Por Gabriel O. Turone

viernes, 7 de julio de 2017

1981 – 6 DE JULIO – 2017 // 36 AÑOS DE LA PUESTA EN LIBERTAD DE ISABEL PERON



Se recuerda ayer, luego de 5 años, tres meses y once días, la puesta en libertad de la ex Presidente de la Nación doña María Estela Martínez de Perón, una de las dirigentes que más años estuvo privada de su libertad luego de su derrocamiento el 24 de marzo de 1976.

De esta etapa sombría, hay quienes la recuerdan manteniendo suma lealtad hacia sus convicciones de peronista y hacia la vida de otros compañeros, pues, como le han dicho al que suscribe ‘en off’,

“si algo se le debe reconocer es que Isabel no entregó a nadie y no se le ha conocido relación alguna con ninguno de sus captores al solo hecho de pasarla mejor en prisión”.

Hasta su liberación, Isabel Perón recibió el apoyo de sus partidarios, sean del Partido Justicialista (PJ) o de la CGT. La central obrera en un pequeño cuadernillo suscrito en 1980, y que estaba dirigido a todas las regionales y subregionales del país, pidió por la pronta libertad de Isabelita, al tiempo que, defenestraba la política económica emprendida por el Ministro de Hacienda del Proceso de Reorganización Nacional, José Alfredo Martínez de Hoz. Felicita, en dos renglones apenas, y poniendo reparos en otros excesos de las FF.AA., la eliminación que se hizo de la guerrilla subversiva según se desprende de ese importante documento que pasó casi desapercibido para el análisis histórico de esta etapa de la vida nacional.

            Por su parte, tengo a la vista un comunicado mecanografiado que, sin firmas al pie, lleva por título POR LA VIGENCIA DE LOS DERECHOS HUMANOS Y LAS LIBERTADES DEMOCRATICAS, que obra en la vitrina 34 de la Biblioteca “Felipe Gallardo” de la Escuela Político Sindical de la UATRE. No lleva fecha, aunque por un párrafo que hace alusión a la “desastrosa pérdida de las islas Malvinas”, infiero que pudo haber sido escrito inmediatamente después del Conflicto el Atlántico Sur. A su vez, podemos observar en un apartado el pedido que se hace para dejar en libertad política (atención con el término) a Isabel Perón. Es una misiva que, sin dudas, la hace el PJ aunque ya inmerso en esa coalición que se denominó “Multipartidaria”, donde convivía, para buscar una salida democrática al país, con varios partidos políticos de otras tendencias ideológicas.

Para 1982, que es cuando, casi con seguridad, fue escrito el comunicado, Isabel Perón ya estaba en libertad, pero no así en libertad para volver a participar en la vida política vernácula. Por eso, en un suelto del escrito, y bajo el título subrayado “ISABEL PERON”, los dirigentes del PJ señalaban que:

“Recientemente se ha dictado un fallo de la Corte Suprema de la Nación donde se confirma una anterior decisión judicial de mantener de por vida la inhabilitación política de la ex-presidenta de los argentinos Isabel Perón. Esta nueva sentencia, ratifica una vez más la no existencia de independencia del Poder Judicial con relación a la dictadura militar.

“Por lo demás, demuestra lo proscriptivo y condicionante de la  salida “democrática” del régimen.

“Nuestro Partido ha venido luchando desde 1976 para que se dejara en libertad a la ex-presidenta y se derogaran las injustas inhabilitaciones y por la disolución del CONAREPA[1]. Hemos llamado también, al Peronismo y (a) todas las fuerzas políticas populares para que tomen firmemente la situación de Isabel Perón. En este sentido, apoyamos resueltamente la decisión del último Encuentro del Justicialismo en Bariloche que toma esta reivindicación y llamamos junto a los compañeros peronistas a desarrollar un vasto movimiento para que se levanten las proscripciones que pesan sobre Isabel.”

            Por su parte, y una vez liberada en julio de 1981 la ex Mandataria, en las página 12 y 13 de la edición Nº 13 de la Revista Línea, dirigida entonces por el ex diplomático y revisionista José María Rosa, se le dedica una importante cobertura a tan menuda cuestión. Lo hace con sorna, pues titula a la crónica del modo que sigue: “ISABEL: ¿Liberada o Condenada?”. Desde allí se quejan de la poca importancia que le dieron los medios a la ilegítima prisión de Isabelita durante más de un lustro, mientras que con su liberación ahora todos salían a bombardear las primeras planas de los medios gráficos.

            En una parte, la nota de Línea advertía que “la ex presidente recuperaría condicionalmente su libertad por haber cumplido los plazos procesalmente previstos, esto es, los dos tercios de su condena (¿condena?)”. En verdad, no hubo condena sino una lisa y llana privación de sus derechos políticos, de su libertad y de sus bienes, puntos los cuales los medios no demostraron mayor interés, recalca la publicación Línea. Por eso, remata diciendo que “En todo este tiempo, la Sra. de Perón sigue “cumpliendo condena”, bajo la forma de libertad condicional”. Aún después de largos años de presidio, a Isabel Perón la chantajearon, la extorsionaron y la despojaron de sus bienes, los cuales habían sido adquiridos legítimamente por el teniente general Juan Perón y el aporte de gremios y afiliados justicialistas, como ser: la casa de la calle Gaspar Campos en San Vicente[2] y el chalet “17 de Octubre” de Puerta de Hierro, Madrid.

            Tanta vituperación sobre su figura, hizo de María Estela Martínez de Perón Casas una mujer retraída, llamada a silencio y recostada sobre dogmas y principios cargados de religiosidad. Esta actitud se mantuvo en todos sus aspectos, aún en aquellos esporádicos viajes que, luego de 1981, realizara a nuestro país. Por eso, bien lo comunicaba su Secretario de Prensa en ese julio de 1981, de que Isabelita “no hará declaración política alguna”, postura que mantuvo como un mandato en sus últimas décadas.

            Por último, apenas arribó al aeropuerto de Barajas, Madrid, tras ser liberada, Isabel Perón apenas deslizó algunas respuestas triviales a una breve entrevista que le hiciera la publicación española Radiolandia 2000. Dijo que escuchaba música clásica de Beethoven y Lizt, que era un afiebrada lectora de diarios, revistas y libros y que no iba a opinar de lo que sucedieron en sus cinco años de cautiverio porque, simplemente, “para hablar del país hay que estar en el país”, concluyendo con algo que le decía su esposo Juan Perón: “Jamás hay que dejar que la lengua se adelante al pensamiento”.

            Reservo antes del cierre, que fue Pilar Franco, la hermana del Generalísimo Francisco Franco, quien le dio acogida a Isabelita para que se radicada definitivamente en España, e incluso fue aquélla quien la fue vino a buscar a la Argentina ni bien fue puesta en libertad la ex Presidente de la Nación. Y que Gerónimo Venegas, el recordado hacedor y ex Secretario General de la UATRE fue un admirador de la señora de Perón, al punto de reivindicarla con un hermoso cuadro que hoy se ubica, en un lugar preferencial, en el salón del 1º piso de la sede de las 62 Organizaciones Peronistas (avenida Independencia 3058, Capital Federal).

            Punto entonces.



Por Gabriel O. Turone


[1] Siglas de la Comisión Nacional de Responsabilidad Patrimonial, creada el 21 de octubre de 1977 por el gobierno militar de Facto.
[2] Esta casa fue adquirida en el año 1940. 

domingo, 27 de noviembre de 2016

APUNTES PERONISTAS SOBRE FIDEL CASTRO Y LA "REVOLUCION CUBANA"

Fidel Castro Ruz y Richard Nixon, entonces Vicepresidente de EE.UU., 1959.


Aquietada la polvareda que causó en las redes sociales de Internet el fallecimiento del Primer Ministro de Cuba Fidel Castro Ruz, que, como cualquier figura mundial, ha suscitado declamaciones a favor y en contra, quizás sea conveniente esbozar qué referencias tenían algunos referentes del peronismo respecto a su figura y la de la mentada “Revolución Cubana”.

Hemos leído por ahí a no pocos que han pretendido hacer notar una fusión de ideales entre la figura del difunto cubano con la de Juan Domingo Perón, publicando, para robustecer tal argumento, algunos audios de segundos de duración en los que Perón habla bien de Castro; las cartas que ambos se enviaron en 1974; el accionar de Fidel Castro en Bogotá, Colombia, como ‘joven agitador peronista nacido en Cuba’ –de acuerdo a la calificación secreta que de él hizo la CIA-; o, desde un plano meramente comercial, mencionando la apertura económica que llevó adelante el peronismo entre 1973/74 con la isla del Caribe vendiéndole maquinarias industriales, camiones, tractores, alimentos, etc.

Por empezar, y a la documentación nos remitimos, el peronismo ha sido una ideología y una doctrina pensada ‘desde y para lo nacional’, por cuanto “es el conjunto de ideas realizables que, de acuerdo con nuestro medio económico, social, político y cultural, tienen los peronistas para que en un entendimiento mutuo, con una común manera de ver, pensar y actuar, puedan coordinar sus esfuerzos para la realización de dichas ideas”.[1] Ni siquiera en el apogeo del peronismo intentó su mentor, Juan Perón, augurar una proyección internacionalista de su ideología, por la sencilla razón de que nunca el peronismo fue una ideología de exportación:

“En 1950, cuando el Justicialismo estaba en auge en la Argentina, fuimos invitados por algunos simpatizantes de diversos países latinoamericanos para realizar una “Internacional Justicialista” con la idea de extender nuestra ideología hacia otros países del Continente.

“Nuestra respuesta fue negativa porque consideramos entonces inapropiado que una doctrina nacionalista se transformara en ideario internacional. Seguimos pensando lo mismo, pero ofrecemos a los hermanos de América del Sur nuestra experiencia, nuestras ideas por si, de alguna manera, pudieran serles útiles en sus casos y situaciones particulares.”[2]

Al leer lo anterior, nos preguntamos cuán cierta puede ser la idea de un Fidel Castro que, estando en Bogotá, pudiera ser conceptuado por los organismos de Inteligencia de Estados Unidos bajo el mote de “joven agitador peronista”, idea de la que se agarran confundidos compatriotas al querer unificar los ideales de Fidel Castro con los de Juan Domingo Perón, así hayan existido algunos contactos entre el cubano Castro y los diplomáticos argentinos situados en Colombia.

El castrismo, por su parte, se gestó como “juguete de las circunstancias” de los poderes mundiales, tal como afirmara Perón, por eso tuvo un apoyo inicial de los Estados Unidos, para finalmente, y a partir del 2 de diciembre de 1961, Fidel Castro Ruz declarar que su régimen era marxista-leninista.

El ex FORJA, diplomático e historiador revisionista, Dr. Atilio García Mellid[3], aseguró en Revolución Nacional o Comunismo (1967, páginas 172 y 173) la verdadera motivación y naturaleza de la “Revolución Cubana” de 1959, que, lejos de ser portadora de una idea “libertaria” no fue, sino, un engranaje más dentro de lo que Perón denominaba Sinarquía Internacional:

“La intromisión soviética en las cuestiones internas de las naciones americanas es un hecho reiteradamente probado. Antes el trato era directo, en tanto ahora se opera por intermedio de la cabeza de puente instalada en Cuba. Fidel Castro, cuya confesión de ser marxista-leninista fue espontáneamente prestada, recibe de la Unión Soviética un respaldo amplio, público y desafiante. Si bien la URSS debió ceder, en octubre de 1962, en la cuestión de los proyectiles teledirigidos, que se vio obligada a retirar de la isla antillana, presionada por la enérgica actitud asumida por los Estados Unidos, la íntima cooperación no dejó de manifestarse. A solamente dos meses de aquel episodio, ante el Soviet Supremo, el 12 de diciembre, Kruhschev declaró que la URSS le daría amplio respaldo a Cuba si fuera atacada; posición que ratificó el ideólogo Suslov, en una importante conferencia realizada el 2 de enero de 1963.

“Fidel Castro montó su tienda insurreccional en la Sierra Maestra y logró que Cuba cayera en sus manos, no por la acción de sus guerrillas, sino por complicidades de los ingenios azucareros norteamericanos, que necesitaban la eliminación de la guerra civil para levantar en paz sus cosechas promisorias. Jugaron a la carta del “demócrata” Castro, que sepultó con esa ayuda ajena al déspota Batista. La revolución cubana, consolidada en la línea comunista, oculta estos hechos y glorifica a la “guerra de guerrillas” como instrumento invencible de la “liberación americana”. Rápidamente proclamó que “toda América debe levantarse y convertir la cordillera de los Andes en otra Sierra Maestra”. ¿Con capitalistas norteamericanos?”

El ex Secretario Político de Perón, Julián Licastro, ha definido muy bien el aliento que desde Cuba hizo Fidel Castro sobre las organizaciones armadas que asolaron la Argentina e, incluso, al gobierno constitucional surgido en mayo de 1973. Pone especial atención tanto en el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) como en la Organización Montoneros, por eso dirá que

“La decisión estratégica de Montoneros fue por el socialismo y la lucha armada: ése es el proyecto. El modelo de ese proyecto es el modelo marxista, no es ni el socialdemócrata ni el justicialista. El modelo de la lucha armada a su vez, es la guerrilla urbana, es el foquismo, castrista o guevarista.”[4]

O sea, el accionar de las organizaciones subversivas locales consistía en la aplicación de métodos cubanos (castristas/ guevaristas), los cuales se podían enseñar, mediante entrenamientos de tipo militar, en la propia isla. Así mismo, Licastro advierte el pésimo análisis que hicieron aquellos vanguardistas sin olor a pueblo al momento de aplicar su criminalidad:

“(Sin embargo) Hay una desconexión de las realidades: el ejército de (Fulgencio) Batista no es el ejército de Lanusse, el ejército cubano es la guardia pretoriana de un tirano, pero no es el ejército nacional profesional, más allá de todas las críticas que se le puedan hacer a la cúpula liberal. (…) La conclusión práctica de esta desviación fue que, en el proyecto socialista-marxista y en el método de la acción directa foquista, ellos tenían que desarrollar la lucha ideológica, forzando la doctrina peronista hacia la extrema izquierda. (…) [Perón] les explicaba que para conectarse con la Unión Soviética como gran potencia no necesitaba ni a Cuba ni a Castro.”[5]

Conectándolo con lo anterior, García Mellid ya había hecho la advertencia que ahora hace Licastro, cuando aquél afirmaba con acierto de que “Debemos, pues, apelar a los marxistas para que se sinceren consigo mismo; no cabe que sigan mancillando vocablos sagrados, que expresan exactamente lo contrario de lo que se proponen obtener. Es hora de que adviertan que no puede haber nacionalismo que no sea irreductible y violentamente antimarxista”.[6] Aquí, entonces, es donde se precisa con descarno la diferencia fundamental que existe entre la ideología peronista de la ideología castrista.

Hay un dato de Inteligencia que lo aporta en una de sus obras Juan Bautista Yofre. El coronel (R) Santiago Menéndez había sido, entre otras cosas, Jefe del Regimiento de Infantería I ‘Patricios’, miembro del GOU (Grupo de Obra de Unificación) y, a finales de la Segunda Guerra Mundial, Perón lo designó agregado militar en Cuba. No lo confirma Yofre, pero según parece Menéndez permaneció por durante varios años haciendo Inteligencia en el Caribe. “En Cuba tuvo varios ‘hallazgos’: conoció y fichó a Fidel Castro, al cual ubicó como bailarín de dudosa moralidad”, anota Yofre del testimonio de un “intimo colaborador” del coronel retirado Menéndez.[7]

El internacionalismo de Fidel Castro –muy contrario al nacionalismo del justicialismo fundado por Perón-, es notorio cuando el 20 de agosto de 1970 Mario Eduardo Firmenich fue recibido en La Habana como un “héroe del Marxismo-Leninismo”…mientras otros que estaban en la conducción de Montoneros con él morían en Capital Federal y el Gran Buenos Aires entregados por la ‘interna’ Aramburu-Onganía.

Mucha de la sangre argentina que se derramó entre 1964 y 1989 (incluyendo los asesinatos de soldados, suboficiales y oficiales durante el copamiento del Regimiento de Infantería 3 “Gral. Belgrano” de La Tablada), se debieron a que el comandante Fidel Castro Ruz deseaba exportar el comunismo o socialismo a Hispanoamérica convirtiendo “a Cuba en un campo de adiestramiento de la guerrilla latinoamericana”. Y lo hizo no solamente con armamentos, tácticas y técnicas militares cubanas, sino, además, con hombres. Así, desde muy temprano, el 18 de abril de 1964, moría en combate el subversivo cubano Horacio Peña Torre en Orán, Salta, cuando la Gendarmería abatió al EGP (Ejército Guerrillero del Pueblo) que lideraba Jorge Ricardo “Comandante Segundo” Masetti.

Por último, aunque para nada final en lo referente a este asunto, no debe olvidarse la relevación que hizo Yofre en uno de sus últimos libros (Puerta de Hierro, Sudamericana, 2015), cuando, en las páginas 526 y 527, muestra el fascímil de un documento secreto que un ‘topo’ que Perón tenía inserto en el PRT-ERP le anunciaba sobre el posible asesinato suyo durante su regreso a la Argentina el 17 de noviembre de 1972. Ese documento está lleno de léxicos a descifrar, en donde se deducía que el propio aliado de Fidel Castro, Roberto Mario Santucho, había esbozado en un plenario que Perón iba a caer muerto por su organización terrorista.

Cualquier semejanza con lo que pasó…no fue mera coincidencia.


Por Gabriel O. Turone


[1] “Manual del Peronista”, Partido Peronista, Consejo Superior Ejecutivo, Buenos Aires, 1948, página 25.
[2] “La hora de los pueblos”, de Juan D. Perón, Editorial Pleamar, Buenos Aires, Argentina, 1973, página 100.
[3] García Mellid fue Embajador argentino en Canadá entre 1949 y 1950. Anteriormente, Secretario de Cultura del Ministerio de Relaciones Internacionales de la Nación. Durante la “Resistencia Peronista” ejerció como ‘correo’ de Perón.
[4] “Mi encuentro con Perón”, de Julián Licastro, Ediciones Lumiere, Buenos Aires, Argentina, 2008, página 163.
[5] Op. cit., páginas 163 y 164.
[6] “Revolución Nacional o Comunismo”, de Atilio García Mellid, página 292.
[7] “Nadie Fue”, de Juan Bautista Yofre, 3ª Edición del autor, 2006, página 32. 

martes, 25 de octubre de 2016

PLAN DE NATALIDAD DE PERON 1948 --VS.-- PLAN KISSINGER 1974

Protección de la Natalidad 
Secretaría Técnica de la Presidencia de la Nación
1948


En una parte del Memorando de Seguridad Nacional 200 (más conocido como Plan de Control Poblacional) elaborado por el Secretario de Estado de EE.UU. Henry Kissinger, dice en un párrafo dedicado al aborto:

“Mientras las agencias participantes en este estudio no tengan recomendaciones específicas para proponer sobre el aborto, en las discusiones siguientes serán importantes y deberán considerarla en el contexto de una estrategia global poblacional”.

En otro párrafo, sugería el siniestro criminal: “Es urgente que las medidas para reducir la fertilidad mundial se inicien inmediatamente y sean efectivizadas en los ’70 y ‘80".

PROTECCION DE LA NATALIDAD

En 1948, el gobierno justicialista contemplaba, en cambio, el fomento de la natalidad en un mundo que debía estar equilibrado tanto en el goce como en la distribución de los bienes materiales. Para ello (ver el gráfico), Perón incentivaba dos aspecto: a) los casamientos, y b) la natalidad.

Medidas referidas al punto a), eran: 1) la INDISOLUBILIDAD del Matrimonio y validar civilmente el matrimonio religioso (hoy es, justamente, a la inversa, vale la firma civil y se prescinde del compromiso religioso), y, 2) activar el salario familiar y el subsidio a los casamientos.

Respecto al punto b), se apoyaba el asunto sobre tres ejes: 1) Socialmente (entre otras cosas, dice "REPRESION SEVERA DEL ABORTO"); 2) Económicamente (subsidio a la natalidad y disminución de impuestos a familias numerosas, etc.); y, 3) Sanitariamente (regulación del trabajo y deportes femeninos y enseñanza eugenésica, entre otras).


Por Gabriel O. Turone

miércoles, 19 de octubre de 2016

APOSTILLAS DEL "NI UNA MENOS"



La imagen expuesta fue publicada por un contacto que tengo en la red social "Facebook", y representa una vista parcial de la Marcha “Ni Una Menos” que se llevó a cabo en la Provincia de Córdoba el día de ayer, 19 de octubre de 2016. En el fondo de la misma, sobresale una bandera roja con la inscripción “Ni Una Menos – Las Rojas”. Allí no hay legitimidad en el reclamo sino oportunismo ideológico.

He conocido de mi paso por la Facultad de Ciencias Sociales a esa organización claramente comunista en su concepción ideológica, y, por fortuna, he guardado algunos volantes suyos que, con total impunidad, por las consignas esgrimidas, distribuían en aulas, pasillos y a la salida de aquella casa de altos estudios.

Me reservo entrar en el análisis de las marchas por el “Ni Una Menos”, ya que lo merece en extensión, pero no paso por alto la perversidad de la agrupación “Las Rojas”, venales en sus sentimientos y tramposos en sus fines. Para ello, mostraré uno de esos volantes que “Las Rojas” repartían en la Facultad de Ciencias Sociales (Sede Ramos Mejía, Capital Federal) el 21 de agosto de 2009, en donde puede verse la brutalidad destructiva de su prédica anticlerical, antinacional y antisocial, con menciones específicas contra Monseñor Aguer (algo que continúa, firme, hasta nuestros días) y a favor del asesinato abortista y del cientificismo (empirismo) y el laicismo, características, todas, de la sociedad que no perfilaron un Rosas o un Perón, para hablar de lo vernáculo.

La presencia de “Las Rojas” en una manifestación como el “Ni Una Menos” es, sin dudas, una reafirmación de la ideología materialista que persigue, permitiendo la subversión (o sea, otra versión alternativa) del hecho que se quería expresar en las calles del país. Porque para “Las Rojas”, la lucha contra la violencia hacia la mujer se traduce y reduce a un término belicoso e ideologizado: el “feminismo”[1], una de cuyas primeras significaciones se esboza en la obra del potentado comunista Friedrich Engels titulada El Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado (1884):

“El primer antagonismo de clases de la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer unidos en matrimonio monógamo, y la primera opresión de una clase por otra, con la del sexo femenino por el masculino.”

De allí que para agrupaciones como “Las Rojas” o la Federación Argentina LGBT la unión natural del hombre y la mujer represente, de acuerdo a su ideología comunista, una manifestación del carácter “burgués” del matrimonio, esto es, identificando a esa unión bajo la dialéctica de la lucha de clases, en donde la mujer vendría a ser “la clase dominada y oprimida” y el hombre “la clase dominante y opresora”.

Al mismo tiempo, quienes integran “Las Rojas” son feministas de pura cepa, militantes de cuestiones que provienen de lo sexual (ellas deconstruyen este término y le llaman “de género”[2]) y que las llevan a la arena político-ideológica de su conveniencia. Y desobedeciendo las leyes inmanentes de la naturaleza (orden natural) teorizan en que cada ser humano es el resultado de la historia y la cultura (proceso de deconstrucción semántica). De este modo, y gracias a la publicidad de los medios masivos de comunicación, se instala la idea de que los seres humanos “nacemos sexualmente indefinidos”, premisa desde la cual se puede “construir” su preferencia u orientación sexual. Replicada esta práctica por los grupos radicalizados y por una prensa complaciente e interesada, la sociedad termina por naturalizar, primero, y aceptar, después, las políticas de lobby practicadas en los países preferentemente subdesarrollados y financiadas desde el exterior por Fundaciones, “Think Tanks”, ONGs “mundialistas”, la ONU, el FMI, el Banco Mundial, etc., etc. Este es, entonces, el proceso que se da para la aceptación final de una nueva ética internacional que tiene por popes a las minorías en detrimento de las mayorías.[3]

Así se entiende la encarnizada lucha de “Las Rojas”, detrás de cuyo paragua se esconden grandísimos intereses comprometidos en el rompimiento de la familia como institución fundamental de toda comunidad y de los popes que, como Henry Kissinger en 1974 (Memo 200), vislumbraban el despoblamiento de aquellas zonas donde abundan las materias primas para que los países industrializados puedan seguir manteniendo un opulento status de vida.


Por Gabriel O. Turone



[1] Eva Perón en La Razón de mi Vida, se refería al “feminismo” de modo despectivo al retratarlo como la “masculinización de nuestro sexo”. (9º Edición, Peuser, Diciembre 1951, página 273)

[2] Por “género” entendemos al género humano, al género animal, al género musical, pero no a una categoría sexual. De allí, que hablar de ‘violencia de género’ es una expresión errónea.
Lo mismo que referirse a los asesinatos de mujeres bajo el concepto de “femicidio”. Se debe decir homicidio, puesto que “homi” proviene de “homo”, que quiere decir “semejante”, y tanto hombres y mujeres son semejantes en cuanto humanos. Por ende, no hay, no existe en ningún diccionario una explicación del prefijo “femi”, y mucho menos alguno que contenga el término “femicidio”, el cual fue ‘construido’ por las minorías radicalizadas para imponer su ideología políticamente correcta.

[3] El filósofo Alberto Buela sabe decir que el siglo XX fue el de la aceptación de las mayorías, y el del siglo XXI favorable a las minorías. 

martes, 6 de septiembre de 2016

BARADEL, MILAGRO SALA Y LUIS D'ELIA




Al verlos juntos, surge, con la rapidez de lo espontáneo, el refranero: "Dios los cría y ellos se juntan". La imagen es de diciembre de 2009, y aunó a tres forajidos:

a) Roberto Baradel, autoproclamado "docente" y uno de los instigadores de la mentada "Marcha Federal" de hace unos días atrás. Sempiterno agitador ligado a ideologías de izquierda que viaja en avión hacia destinos europeos;

b) Milagro Sala, hoy procesada y detenida por delincuente y estafadora al servicio del kirchnerismo en la Provincia de Jujuy;

c) Luis Ángel D'Elìa, piquetero que como funcionario del entonces Gobernador bonaerense Felipe Solá, en el año 2006, cobraba un 'sueldito' de $ 13.585,20 -una fortuna-. Todavía la Justicia debe investigarlo por destrozar la Comisaría 24a. de la Policía Federal Argentina (PFA) ubicada en La Boca, en 2004. El delincuente D'Elía espetó a comienzos de abril de 2016: "Perón hoy se llama Cristina Fernández de Kirchner y si la meten presa condenan nuestro futuro". Pues, que la metan presa, agrego.

d) Aparece un cuarto en la galería del terror: Hugo Yasky, otro forajido que contribuyó a formar, en julio de 2012, y por ser secretario general de la CTA, el Sindicato Único de Trabajadores Privados de la Libertad Ambulatoria (SUTPLA). En resumidas palabras: si usted delinque y está preso, tiene "derecho", gracias a Yasky -y a los fondos estatales/nuestros- a percibir un sueldo de $ 4400 mensuales (estos valores corrían en el año predicho, seguro se ajustaron con la inflación).


¡MEMORIA!


Por Gabriel O. Turone